El CEO de Volkswagen, Oliver Blume, aseguró que tiene «un buen ‘feeling (sentimiento)'» acerca del inminente acuerdo franco-alemán para el sector de la automoción, que implicaría una rebaja en las ambiciones climáticas de emisiones en la UE, y señaló que espera que esté concluido «para esta misma semana».
«Hace dos semanas tuve una reunión con el canciller alemán (Friedrich Merz). Estuvimos también reunidos con el presidente francés, Emmanuel Macron, y sus posturas están muy próximas», indicó este martes Blume, en la apertura de la París Automotive Summit, que reúne a varios de los principales ejecutivos del sector.
Ante la fuerte competencia china y las inversiones estadounidense en el sector, París y Berlín están muy cerca de concluir un pacto, que desean transponer al resto de la UE, en el que se busca flexibilizar la reducción de emisiones contaminantes para el horizonte 2035, al tiempo que se abre una ventana para seguir comercializando ciertos vehículos con motores a combustión tras esa fecha.
«Lo más importante es que nosotros (Alemania y Francia), como las mayores potencias automovilísticas de Europa, debemos marcar el rumbo. Y eso también es clave al final para la decisión, porque depende de nosotros, depende de nuestra industria; Europa solo puede ser fuerte si cuenta con una industria fuerte», aseveró el Ejecutivo.
Francia y Alemana, claves para el automóvil en Europa, según el CEO de Volkswagen
Según Blume, «Europa debería escuchar a Francia y a Alemania en lo que respecta la automoción».
«Tanto Macron (presidente francés) como Merz (canciller alemán) están muy alineados para impulsar esta decisión y, con suerte, llegarán a una conclusión esta semana», predijo.
Sobre la caída de emisiones exigida a su sector, el Ejecutivo alemán sostuvo que «el listón de 2030 es muy alto», en relación a la normativa comunitaria exige que para 2030 las emisiones medias de los coches nuevos vendidos por cada fabricante se reduzcan un 55 % en turismos y un 50 % en furgonetas respecto a los niveles de 2021.
«La normativa debería estar muy estrechamente ligada a las condiciones reales del mercado y, por ello, aspiramos a una flexibilidad que funcione bien», anotó.
Además de la fuerte competencia china (se espera que los próximos años el porcentaje de autos vendidos en Europa del gigante asiático pase del 10 % al 20 %), citó los aranceles de Estados Unidos como otro freno para el sector automotriz de Europa.
«Estamos inmersos en una enorme transformación tecnológica: ya no se trata solo de coches eléctricos de batería, hablamos de software, de conducción autónoma… y todo confluye al mismo tiempo», asumió.
Respecto al crecimiento de los vehículos eléctricos, Blume demandó «una regulación adaptada a las condiciones del mercado».
«No basta con ofrecer coches fantásticos a nuestros clientes en Europa -que es lo que estamos haciendo-; necesitamos la infraestructura adecuada. La infraestructura de recarga en las autopistas está mejorando con rapidez, pero también necesitamos puntos de carga en las ciudades y en las distintas regiones», agregó.
