El ‘dedazo’ de Francisco González apunta a Carlos Torres como su sucesor en el BBVA

El ‘dedazo’ de Francisco González apunta a Carlos Torres como su sucesor en el BBVA

26 septiembre, 2018
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Actualizado: 17 febrero, 2021 14:13
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Un días después de el Banco Santander haya aunciado el relevo de su consejero delegado, el BBVA designa a Carlos Torres nuevo presidente a partir del 1 de enero de 2019.

Según informó la entidad en un comunicado, el Consejo, a propuesta de la comisión de nombramientos, ha aprobado por unanimidad el plan de sucesión del presidente y ha designado a Carlos Torres para «dar continuidad a la estrategia de transformación que ha puesto a BBVA a la vanguardia de la industria financiera global». Carlos Torres es un hombre hecho a la medida de Francisco González por lo que su sombra será alargada durante su mandato.

Torres, según el banco, ha contribuido notablemente a acelerar el proceso de transformación de la entidad tanto desde el punto de vista interno como en la relación con los clientes, especialmente desde su nombramiento en mayo de 2015 como consejero delegado.

Los avances son claros tanto desde el punto de vista interno, con una importante transformación cultural en los últimos años, como en la relación con los clientes, asegura la entidad.

Las ventas digitales del Grupo representan casi el 40 % del total de transacciones y los clientes digitales superan los 25 millones. Para final de año el banco espera que la mitad de los clientes sean digitales.

El presidente de BBVA ha dicho en la nota que el trabajo de Torres en los últimos años es la mejor garantía de continuidad de la estrategia.

Por su parte, Torres señala que gracias a la visión estratégica del presidente hace más de una década «hoy no hay proyecto empresarial más atractivo que el de BBVA«.

El comunicado apunta que BBVA tiene unos ritmos de trabajo muy ágiles, con ciclos trimestrales de planificación y ejecución y con equipos autónomos y multidisciplinares que son capaces de entregar nuevos productos y servicios a los clientes de forma continua.

«Gracias a la tecnología podemos ayudar a las personas y a las empresas a tomar mejores decisiones en torno al dinero. Nuestro foco es anticiparnos a las necesidades de nuestros clientes, ya sea a través de los canales digitales o en nuestras oficinas. Todo el Grupo BBVA está volcado en hacer realidad el propósito», ha dicho Torres.

Todos estos esfuerzos -prosigue- parten del propósito que en 2016 definió el Grupo: «Poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era».

FG, el banquero del PP que no se quería jubilar

El presidente de BBVA, Francisco González, conocido en el sector por sus iniciales FG, dejará a finales de este año en manos de su delfín Carlos Torres su cargo en la entidad que ha dirigido durante casi dos décadas con mano de hierro y obsesionado por la transformación digital.

Nacido en Chantada, Lugo, en 1944, el veterano banquero se irá finalmente antes de cumplir los 75 años, la edad máxima establecida por el banco para agotar su mandato, y como había sugerido en rueda de prensa: cediendo el testigo a quien ha sido su hombre de confianza en los últimos años.

Aunque comenzó su carrera profesional con apenas 20 años como programador informático, no fue hasta 1987 cuando fundó la sociedad de valores FG Inversiones Bursátiles, que vendió años más tarde a Merrill Lynch en un auténtico pelotazo.

Por aquel entonces, José María Aznar había llegado al Gobierno,  y FG, muy próximo al PP, como fur los casos de César Alierta (Altadis-Telefónica) o Manuel Pizarro (Endesa) fue el elegido para presidir Argentaria, el banco público que acabaría fusionándose con BBV a finales de 1999.

Dos años más tarde se convirtió en el único presidente ejecutivo de BBVA, tras el abandono de Emilio Ybarra por el escándalo de las cuentas secretas, y comenzó una nueva etapa convencido de las bondades que traería la tecnología al mundo de la banca.

También se esforzó por erradicar cualquier posible mala praxis y no le tembló el pulso cuando tuvo que prescindir de un consejero delegado tan valorado como José Ignacio Goirigolzarri o, posteriormente, cuando encumbró a Ángel Cano hasta ese mismo puesto y, de la noche a la mañana, lo relevó por Carlos Torres Vila.

Aficionado al golf, a FG le gusta pasar los fines de semana practicando en el campo de La Moraleja, muy cerca de donde reside, y aunque a veces se escapa a su tierra gallega, en verano suele pasar sus vacaciones en Mallorca.

Asiduo del Foro Económico de Davos, en Suiza, FG domina el inglés y se siente cómodo en ese tipo de encuentros, que luego le gusta comentar, al igual que cuando participa en citas relevantes desde el punto de vista tecnológico.

Durante su extenso mandato, BBVA ha multiplicado con creces su tamaño, aunque no tanto como el Banco Santander, su estrecho competidor, y ha aumentado su presencia internacional, en algunos casos con mayor acierto que en otros, con este año le está pasando una fuerte factura su apuesta por Turquía y Argentina. Su mayor fracaso ha sido que cogío el BBVA en igualdad de capitalización bursátil con el Santander. Hoy, el banco cántabro dobla al vasco por su valor en Bolsa.

México sigue siendo el principal motor de las cuentas del grupo, pero los más críticos con el banquero, al que algunos tachan de desagradecido, recuerdan que fue su antecesor el que apostó por Bancomer y recuerdan algunos de sus fracasos, como el intento por hacerse con la Banca Nazionale del Lavoro en Italia.

Tampoco tuvo especialmente éxito la apuesta por el chino Citic, pero la firma de FG está detrás de otras operaciones con aparente mejor rédito, como la entrada en Estados Unidos o la compra en Turquía de Garanti Bank, a pesar de los vaivenes de la lira en los últimos meses.

Sin pelos en la lengua, al banquero no le costaba mucho criticar públicamente al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero u operaciones como la salida a Bolsa de Bankia, dirigida por quien años antes había sido clave en su ascenso.

Aunque era más dado a ensalzar las políticas de su «amigo» Mariano Rajoy, tampoco dudó en animar a pedir el rescate para disipar las dudas de los inversores, aunque más tarde rechazara de plano participar en la creación del banco malo, lo que sí hicieron el resto de los principales bancos.

En una de sus ruedas de prensa más memorables, a pesar de su visible resfriado, advirtió de que BBVA jamás se achantaba ante las presiones políticas y aseguró que dejaría la entidad triste pero orgulloso por todo lo que queda atrás.

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