El ex director ejecutivo de Ethiopian Airlines, Tewolde Gebremariam, asumió este jueves formalmente el cargo de consejero delegado de Air India, con el reto de frenar las millonarias pérdidas económicas del grupo y restaurar la confianza operativa.
En una reunión con los empleados celebrada el pasado 28 de septiembre, el directivo adelantó que la seguridad, la fiabilidad operativa y la rentabilidad sostenible serán los ejes centrales de su mandato en la aerolínea propiedad del Grupo Tata, según reveló la agencia india PTI.
Gebremariam insistió ante la plantilla en que la disciplina de costes debe integrarse profundamente en la cultura organizativa de la empresa. Para lograrlo, el nuevo CEO prevé examinar oportunidades para mejorar tanto la eficiencia como los ingresos, identificando la red de rutas internacionales, las operaciones comerciales y el negocio de carga como áreas clave con potencial de crecimiento.
Air India, obligada a desviar sus rutas intercontinentale
El énfasis en la seguridad de su discurso inicial responde a la crisis que atraviesa la compañía tras el accidente de un Boeing 787 en Ahmedabad que causó 260 muertes en junio de 2025. El siniestro derivó en un aumento de las inspecciones por parte del regulador de aviación indio (DGCA), que detectó deficiencias en los protocolos de mantenimiento.
En el plano financiero, el directivo africano hereda una compañía que registró pérdidas superiores a los 2.000 millones de dólares en el último ejercicio fiscal (2025-2026), según el informe anual de Singapore Airlines, poseedora del 25,1 % de las acciones del grupo.
A este déficit ha contribuido la prohibición del espacio aéreo impuesta por Pakistán a las aerolíneas indias desde abril de 2025, sumada a los conflictos en Oriente Medio, ha obligado a Air India a desviar sus rutas intercontinentales, incrementando drásticamente el tiempo de vuelo y el gasto en combustible.
Para revertir esta situación, el Grupo Tata ha recurrido a la experiencia de Gebremariam, quien dirigió Ethiopian Airlines durante once años convirtiéndola en el mayor operador de África.
Durante su gestión, destacó por mantener la rentabilidad de la aerolínea en plena crisis de la pandemia y gestionar con éxito las operaciones de la compañía tras el accidente de un 737 MAX en 2019 mediante estrictas políticas de contención de costes.
