El expresidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) Iñaki Barrón asegura que «no es para nada normal» 170 incidencias en el sistema LZB en 10 meses ni habitual usar la orden «a velocidad normal», y solicita 10.000 millones para mantener la alta velocidad la próxima década.
Barrón, que ejerce como portavoz del Comité de Seguimiento del Accidente de Urda (Toledo) constituido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, ha subrayado en un comunicado que «no es normal» que en una misma línea en el mismo año ocurran dos accidentes de tal gravedad.
El representante del Colegio de Ingenieros de Caminos ha explicado que, en los próximos 10 años, van a ser necesarios al menos 3.500 millones.
A esa cantidad, ha añadido unos 7.000 millones de inversión complementaria para reparar aquello que no se ha mantenido hasta ahora, lo que supone una estimación conjunta de unos 10.000 millones en 10 años.
El LZB es completamente fiable pero 170 incidencias no es normal
Asimismo, ha defendido que el sistema de seguridad LZB es «completamente fiable» e injusto que se intente demonizarlo diciendo que había que poner otro sistema más moderno. Así, ha afirmado que, si en vez de haber LZB hubiera habido ETCS y se hubiera caído el sistema, el accidente hubiera sido el mismo.
No obstante, ha señalado que 170 incidencias en 10 meses «no es para nada normal» y que habría que analizarlas una por una y ver qué consecuencias han tenido en la regularidad y en la funcionalidad del sistema.
Emplear la expresión «a velocidad normal» no es habitual
Además, ha indicado que emplear el término «a velocidad normal» no es habitual, es imprecisa, ya que no se distingue si se refiere a velocidad nominal de la línea, velocidad de itinerario o velocidades reglamentariamente adecuadas.
Asimismo, ha advertido de que es un error, al menos en este momento, atribuirle nada a nadie” y ha indicado que lo que está en cuestión es el sistema de control de la circulación que emplea Adif en las líneas de alta velocidad.
En cuanto al funcionamiento de los Centros de Regulación y Control, ha planteado que integren a representantes de las empresas operadoras que sean capaces de tomar decisiones, transmitir órdenes o actuar como enlace.
También ha reclamado entrenar a los profesionales para que puedan trabajar en condiciones excepcionales sin estar en una situación de estrés.
Sobre el aumento de circulaciones de trenes que ha propiciado la liberalización del mercado, Barrón ha sostenido que no tiene por qué haber ninguna relación entre el aumento de tráfico y los accidentes o las incidencias y que las líneas españolas están muy lejos de la saturación.
Barrón ha manifestado además que España es el único país del mundo en el que las líneas de alta velocidad tienen al menos dos sistemas de señalización, uno titular y otro de respaldo, una opción que considera innecesaria puesto que el sistema de señalización no debería fallar.
En su opinión, la existencia de dos sistemas de señalización conduce a instalaciones y procedimientos más o menos complejos y puede dar lugar a operaciones no rutinarias y a confusión.
Posible renovación integral sin cortar el tráfico de manera drástica
Respecto a los trabajos en la Madrid-Barcelona, ha asegurado que es posible hacer una renovación integral de una línea de alta velocidad sin cortar el tráfico de manera drástica y ha precisado que es posible que haya que limitar velocidades o capacidades o bien limitar algunas circulaciones, pero programado con antelación, se puede hacer.
Barrón ha considerado que el sistema ferroviario español ha perdido credibilidad, eficacia y muchísimas de las cualidades que le hicieron ser un referente mundial y que hay que recuperar.
Para la recuperación de la red ferroviaria española, ve necesaria «una cirugía profunda» y entender el ferrocarril como un proyecto de Estado, no como un proyecto de partido ni de legislatura.
«Los cuatro años de legislatura son siempre insuficientes para cualquier obra pública de calado que se quiera planificar, proyectar, ejecutar y conservar», ha añadido el portavoz, que ha exigido un mantenimiento adecuado, constante, continuo, bien supervisado, controlado y certificado.


