El secretario de Estado de Energía del Ministerio para la Transición Ecológica, Joan Groizard, ha advertido de que «mientras Europa sea dependiente en la energía, no podrá mirar a otros de igual a igual ni jugar el papel que podría jugar». Y eso lo que están haciendo la mayoría de los países europeos, con la excepción de unos pocos como España. La mayoría han recuperado o tienen planes para hacerlo, la energía nuclear, que cuenta con la ventaja de la no dependencia del exterior, la nula emisión de gases invernadero y es una energía constante, y no inconstante como las renovables, que permite abaratar precios y atender a la alta demanda de electricidad de los centros de datos, de la inteligencia artificial y la industria. En España, sin embargo, el debate nuclear está cerrado, como lo ha dejado claro la ministra Aagesen.
En su intervención sobre ‘La nueva dinámica de la transición ecológica’ en el curso ‘Quo Vadis’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, Groizard ha manifestado que «la dependencia exterior de los combustibles fósiles es una vulnerabilidad para Europa» y ha recalcado que la transición ecológica es una «oportunidad» para reducir esa dependencia.
El secretario de Estado ha asegurado así que la transición ecológica puede ser para Europa una forma de «ganar autonomía y competitividad» y ha señalado que en este aspecto «España tiene muchísimo que ganar», aunque va a depender exclusivamente para generar de electricidad del clima, es decir, de que haga o no ha viento o sol.
España no ve más allá de las renovables cuando otros países recuperan la energía nuclear par reducir la dependencia del exterior, abaratar los precios y garantizar el suministro eléctrico a hogares, empresas y a servicios públicos básicos, como la sanidad, la educación o los sistemas de seguridad
Ha dicho que en los últimos años ha crecido el despliegue de energías renovables en España, que tiene un sistema «más renovable que fósil», lo que repercute en la evolución energética del país, y que provocó el gran apagón del pasado 28 de abril, que dejó a toda España sin luz, el más grave episodio de corte energético sucedido en un país europeo.
«Si mañana se cierran la fronteras dejamos de importar gas y petróleo, con lo cual en unas semanas que tenemos de reservas, se pararía el país. Pero toda la energía renovable que ya se ha instalado en España, el aerogenerador o las placas fotovoltaicas, seguirán generando energía durante décadas», ha destacado.
El secretario de Estado ha reivindicado también que como Europa no es rica en combustibles fósiles, si quiere competir tendrá que hacerlo con los recursos tecnológicos renovables que sí que tiene, un campo en el que España es «especialmente competitiva».
«Teníamos muy asumido que éramos el país del sol para que lo disfrutaran nuestros colegas europeos en sus vacaciones, pero somos también el país del sol para el sector secundario, con los postes energéticos que nos permiten ser un país industrialmente sólido», ha recalcado.
Transición ecológica y prosperidad
También ha intervenido en el curso la presidenta de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso de los Diputados y presidenta del PSOE, Cristina Narbona, quien ha destacado que Europa y España deben hacer visible que avanzar en la transición ecológica «no significa solo reducir la contaminación».
«La transición ecológica es importante en términos de prosperidad económica, porque Trump prometió que iba a bajar el 50 % de la factura eléctrica y ahora los precios crecen el doble que la inflación, por lo que no parece que vaya por buen camino y de aquí a 2030 habrá muchos puestos de trabajo que se perderán», ha señalado.
Narbona ha asegurado que hay que conocer lo que está haciendo Trump aunque «empiece a ser difícil» obtener una información clara, saber a qué se enfrenta la Unión Europea, buscar nuevas alianzas y «mantener un rumbo claro» respecto del Pacto Verde Europeo, algo que «no se puede asegurar que suceda».


