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La salida a Bolsa de Bankia fue responsabilidad directa del Banco de España, CNMV y la Autoridad Bancaria Europea.

El Supremo exime a Bankia de reembolsar acciones compradas en la Bolsa

El Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha eximido a Bankia de la obligación de reembolsar acciones compradas en el mercado secundario, es decir, después de la salida a bolsa y con la acción ya cotizando, en una operación en la que actuaba como intermediaria la propia entidad.

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El Pleno ha fallado así en contra de una sentencia de la Audiencia Provincial de Segovia, que avaló la pretensión de un particular que adquirió en el mercado secundario 334 acciones de Bankia en agosto y 35.000 en noviembre de 2011, meses después del debut bursátil en julio de ese mismo año.

En la misma sentencia se detalla como el mismo cliente acudió a la oferta pública de suscripción (OPS) y compró 34.666 acciones en el mercado primario, operación sobre la que también reclamó y cuyo importe le fue devuelto; ahora, el Supremo se ha pronunciado únicamente sobre las dos adquisiciones realizadas en el mercado secundario.

La Audiencia de Segovia dio la razón al cliente, pero el banco recurrió la sentencia al Supremo, que ha analizad si, tras la compra de unas acciones en bolsa, en la que actúa como intermediaria la propia entidad emisora, ésta tiene legitimación pasiva en una acción de nulidad del contrato de compra por error vicio del consentimiento.

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Pero Bankia no vendió las acciones, aclara la sentencia, porque no se trató de una venta como consecuencia de una oferta de la propia entidad (OPS), o en el mercado primario, sino de una venta en el mercado secundario -donde cotizan las acciones después de la salida a bolsa-.

El comprador adquirió los títulos a un tercero, del que se desconoce cómo las había adquirido a su vez; de este modo, Bankia prestó al cliente un servicio de inversión, en concreto «la recepción y transmisión de órdenes por cuenta de terceros».

La compraventa de títulos en los mercados secundarios oficiales presenta características propias que la distinguen de las reguladas en el Código Civil, indica el Supremo.

De lo que se trata es de un negocio por el que uno o varios intermediarios se obligan a realizar por orden de otro (el vendedor) las actuaciones necesarias para que los valores o instrumentos financieros existentes en el patrimonio de éste se transmitan al comprador a cambio del pago por éste de un precio.

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Si el comprador considera que la operación de compraventa se encuentra viciada por un error en el consentimiento, la obligación de reembolso recae en el vendedor, y no «a quien ha actuado como intermediario o comisionista en nombre ajeno», como en el presente caso.

Bankia, explica la sentencia, sólo estaría legitimada pasivamente, y estaría obligada a reembolsar el importe de la compra, si se hubiera ejercitado una acción de indemnización por daños y perjuicios por defectuoso asesoramiento o por inexactitud del folleto.