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Endesa y Gas Natural Fenosa ya tienen su trozo de tarta en la polémica subasta de renovables

Endesa y Gas Natural Fenosa ya tienen su trozo de tarta en la polémica subasta de renovables

17 mayo, 2017
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Actualizado: 17 mayo, 2017 13:22
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Forestalia es la virtual ganadora con cerca de 1.200 Mw eólicos, mientras que grandes eléctricas, que se quedaron fuera en la primera subasta, sí han conseguido su trozo de pastel en esta.

Gas Natural se ha adjudicado 667 MW; Endesa, 540 MW, y Gamesa, 206 MW, aunque también compañías pequeñas del sector de las renovables, como la aragonesa Brial Energía y Norvento, también han conseguido en la puja 237 MW y 148 MW, respectivamente.

Los precios de esta segunda subasta se fijan a través del método marginal, es decir, el más bajo fija el de toda la subasta. El precio mínimo es de 52 euros por Mw. Toda la subasta se ha adjudicado a proyectos con molinos de viento, ninguno fotovoltaico, tal y como denunciaban asociaciones y empresas para impugnarla.

La subasta podría ampliarse a 3.000 Mw y primaba antes la energía eólica sobre la fotovoltaica, que se han quedado mayoritariamente fuera de la misma, perjudicando de nuevo esta energía, tal y como denunció la patronal fotovoltaica de España. Por este motivo, eléctricas como Som Energía declinaron participar en esta subasta, ya que se beneficia a los proyectos más grandes frente a los pequeños, ya que las ofertas con más megavatios tendrán prioridad en el momento de la casación.

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) ha dicho que ya se sabía que esto iba a ocurrir desde que se publicó la orden de convocatoria de la puja, pues el criterio que establecía para resolver en caso de empate en las ofertas de descuento sobre la retribución

Esta asociación exigió al Supremo la anulación de la subasta al favorecer una fuente de energía renovable sobre otra. Como casi siempre, el Gobierno realizará el sistema del marginal, es decir, la oferta más baja marcará los precios de toda la subasta. Con esta medida se provoca una menor inversión, al tiempo que obliga a las grandes eléctricas a ajustar precios, aunque también favorece la aparición de proyectos temerarios, que no llegan a cubrir el coste a esos precios.

El problema de esta subasta es que se prima las horas de funcionamiento frente al rendimiento. De esta forma, la eólica obtiene la mayor puntuación al poder generar energía durante más tiempo frente a la fotovoltaica, que necesita Sol. Los proyectos deberán estar terminados antes de 2020, pero el problema es la propia inseguridad jurídica de España a la hora de pagarlos, como ya ocurrió con las renovables en la última reforma, y por el que España tiene 26 casos en los tribunales de arbitraje. La última palabra de la adjudicación es de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia.

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