El gigante cementero Lafarge, investigado por financiar al Dáesh

El gigante cementero Lafarge, investigado por financiar al Dáesh

13 junio, 2017
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Actualizado: 13 junio, 2017 12:26
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Tres jueces instructores franceses están investigando los acuerdos de la antigua Lafarge por financiar a grupos terroristas, como el Dáesh o Estado Islámico, para mantener la actividad de una planta cementera en Siria.

La Fiscalía de París ha asegurado que esta investigación -hubo un procedimiento preliminar- se abrió el pasado viernes por los cargos de financiación del terrorismo y puesta en peligro de la vida de terceras personas.

El trabajo de los magistrados Charlotte Bilger, Renaud Van Ruymbeke y David de Pas se va a centrar en determinar los pactos que Lafarge estableció con grupos armados, entre los cuales estaba el Estado Islámico (EI) para, pese a la guerra que se desarrollaba en Siria, evitar en 2013 y hasta 2014 el cierre de sus instalaciones de Jalabiya, al norte del país.

El origen de estas pesquisas fueron unas informaciones publicadas por Le Monde hace un año con diversos testimonios sobre connivencias con el EI, que acabó tomando el control de la fábrica de cemento en septiembre de 2014.

Sobre la base de esos elementos, varias ONG como Sherpa y el Gobierno francés denunciaron los hechos el pasado otoño y el anterior ministro de Economía, Michel Sapin, pidió en abril que los responsables de LafargeHolcim sean «condenados» si financiaron a grupos armados sirios.

Sherpa consideró hoy, en un comunicado, que el nombramiento de jueces instructores «de renombre es la garantía de que se realizarán todas las investigaciones necesarias y útiles para la manifestación de la verdad y se identificarán todas las responsabilidades».

La abogada de Sherpa Marie Dose se mostró convencida de que el procedimiento actual llevará ante un tribunal a LafargeHolcim, que en este caso optó por «exponer a sus asalariados a lo peor y negociar su mantenimiento en una zona de conflicto con el Estado Islámico».

El pasado mes de marzo, la propia empresa había reconocido que «las medidas para continuar las operaciones en la planta fueron inaceptables«, y más en particular los «arreglos» con grupos armados.

LafargeHolcim precisó que sus responsables del negocio en Siria parecían haber actuado de la manera que consideraban que era la mejor para la compañía y sus empleados, pero su investigación interna puso en evidencia «importantes errores de juicio que no están en línea con el código de conducta aplicable».

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