La multinacional catalana de hemoderivados Grifols invertirá, junto con su socio el Estado egipcio, 180 millones de euros en los próximos tres años para impulsar su filial en el país árabe ‘Grifols Egypt for Plasma Derivatives’ (GEPD) y desarrollar «el primer ecosistema integral de plasma en África y Oriente Medio».
Así lo anunció esta semana la empresa durante un viaje con periodistas a Egipto para presentar sus inversiones en el país, donde ya lleva invertidos 460 millones de euros junto con sus socios egipcios, propietarios del 51 % de la filial local.
El plan último de esta inversión es desarrollar la autosuficiencia de la región y del país árabe en la producción de medicamentos derivados del plasma, un paso más allá de la situación actual, en la que los laboratorios del GEPD en Egipto aún tienen que enviar el plasma que se recolecta en el país para ser procesado antes de adoptar su forma final de medicamento plasmático.
La nueva planta
Así, la empresa anunció que en octubre de este año inaugurará «una planta de procesamiento, un centro logístico de plasma integral y un laboratorio automatizado de análisis de plasma» en el país, encuadrados en la primera fase de la construcción de su nuevo complejo industrial que se instalará en la periferia de El Cairo y que se beneficiará de la inversión anunciada hoy.
Además de este complejo, la empresa prevé ampliar su red nacional de centros de donación para conseguir «hasta tres millones de litros de plasma en 2029». En lo que queda de 2026 ya está proyectada la puesta en funcionamiento de cuatro nuevas instalaciones en Egipto.
En la actualidad, GEPD cuenta con 16 centros de donación activos, que se nutren de la donación individual de plasma a cambio de compensaciones económicas, un modelo replicado por la empresa en lugares como Estados Unidos o Canadá, pero ilegal en países como España, que prohíbe las donaciones remuneradas de sangre o cualquiera de sus componentes -como el plasma-.
El impacto del proyecto de Grifols en Egipto
La corporación catalana indicó a los periodistas desplazados desde España para este viaje que desde la conformación de GEPD se crearon «más de 1.500 puestos de trabajo directos altamente cualificados» y «más de 14.000 empleos indirectos o inducidos» en Egipto, unas cifras que aumentarán de forma notable tras la última inversión, pues las previsiones de la entidad sitúan en 186.000 los nuevos empleos que generarán entre lo que resta de 2026 y 2029.
Fuentes de la empresa justificaron la idoneidad de Egipto, entre otros motivos, por su estabilidad política y por el rápido entendimiento con el Gobierno para poner en marcha la colaboración público-privada que dio a luz a GEPD en 2020.
Destacaron la iniciativa del Estado egipcio en todo el proceso -socio mayoritario en el proyecto- y explicaron que antes Egipto dependía de las importaciones para garantizar el acceso a medicamentos derivados del plasma, con su consecuente impacto sobre una economía nacional muy dependiente de las divisas extranjeras.
En concordancia con esta motivación, insistieron en que el plasma obtenido por su filial está destinado en su mayor parte al consumo egipcio y que su exportación se enfoca en los países de la región y, en menor medida, en Europa.
Grifols también recordó que su proyecto está certificado por la Agencia Europea del Medicamento y, por tanto, el plasma extraído cumple con los estándares europeos de calidad, seguridad y control regulatorio.


