Iberdrola crece en Australia con dos nuevos proyectos de almacenamiento en Nueva Gales del Sur que refuerzan la integración de renovables, aumentan la flexibilidad de la red y mejoran la disponibilidad y la eficiencia del suministro, según ha informado este jueves la compañía en una nota de prensa.
En concreto, la multinacional española ha conseguido la adjudicación de un contrato a largo plazo del Gobierno estatal para la batería de Kingswood (100 megavatios o MW) y ha inaugurado oficialmente la instalación de Smithfield (65 MW), con la asistencia de la ministra de Energía del estado, Penelope Sharpe.
El proyecto Kingswood alcanzará los 1.080 megavatios (MWh) de almacenamiento, y podrá suministrar energía durante, al menos, ocho horas consecutivas así como abastecer a unos 65.000 hogares en las horas punta de demanda.
Esta iniciativa ha sido seleccionada para un contrato a largo plazo de servicios energéticos (o LTESA, por sus siglas en inglés) del Gobierno de Nueva Gales del Sur, dentro de la sexta ronda de subastas.
Además, Iberdrola Australia ha inaugurado la batería Smithfield (130 MWh de almacenamiento), en el oeste de Sídney.
El proyecto se ha completado antes de la fecha prevista y cuenta también con un contrato LTESA, adjudicado en la ronda 2 del mismo programa estatal. Puede abastecer a 20.000 hogares.
Australia es un mercado estratégico para el grupo. De hecho, su filial, Iberdrola Australia, es uno de los principales operadores de energías renovables del país, con más de 2.000 MW de capacidad de generación en funcionamiento o en construcción, que suministran energía limpia a unos 400 clientes comerciales e industriales.
Dentro de su plan estratégico 2025-2028, Iberdrola prevé inversiones totales de más de 1.000 millones de euros en Australia, un país con calificación crediticia AAA, centradas en negocios y mercados clave que ofrecen estabilidad y previsibilidad.


