El presidente de Iberia, Marco Sansavini, ha señalado este jueves que ya se ha visto el impacto del encarecimiento del combustible por la guerra en Oriente Medio en los precios de los billetes, principalmente, en las rutas entre Europa y Asia por la reducción de la oferta de asientos.
El combustible es claramente un elemento fundamental en la aviación, al representar más o menos un 25 % de los costes totales de una aerolínea dependiendo de largo o de corto y medio recorrido, y el carburante de aviación (jet fuel) ha subido aún más que el gasoil o el Brent y cuesta el doble que antes de la guerra del Golfo.
No obstante, hay grupos como IAG, al que pertenece Iberia, que se dotan de coberturas y, en su caso, como comunicó en febrero, el 62 % del carburante estaba ya comprado para su utilización en 2026 a precios anteriores, ha explicado Sansavini en el foro Wake Up, Spain!, organizado por El Español, Invertia y Disruptores.
Iberia ha precisado que los precios de los billetes son el reflejo fundamentalmente de la demanda y de la oferta
Dicha cobertura permite suavizar en el tiempo el impacto del encarecimiento del queroseno, «pero claramente, si el conflicto se alarga, su impacto terminará siendo más visible también para nosotros», ha advertido.
El presidente de Iberia ha precisado que los precios de los billetes son el reflejo fundamentalmente de la demanda y de la oferta, por lo que «donde sí se ha visto ya un impacto en el precio de los billetes es principalmente en los flujos entre Europa y Asia».
Esto se debe a que, de repente, la oferta de asientos que había a través de los grandes ‘hubs’ del Golfo ha desaparecido y la gente que quiere volar entre Europa y Asia solo lo puede hacer con los operadores que se han quedado, ha detallado.
Si, de repente, la oferta se reduce mucho y hay menos plazas, se produce un efecto automático de subida de los precios, aunque, en el caso de Iberia, «lo vivimos mucho menos porque nuestra red está más orientada hacia América», ha matizado.
En la región de conflicto, Iberia volaba solo a Doha y Tel Aviv, rutas que ha dejado de operar, mientras que, en Asia, cuenta con la conexión entre Madrid y Japón, donde ha aumentado la demanda precisamente por la reducción de la oferta a nivel global.


