PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, en un acto con la Reina Letizia y la ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera. EFE.

Ignacio Sánchez Galán, antes que adalid del cambio climático y salvar el mundo, debería de explicar sus relaciones con Villarejo

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, se ha convertido, o al menos lo ha pretendido, en adalid del cambio climático, el salvador de un mundo que se consume por las emisiones de CO2, aunque, eso sí, no da una sola explicación de la contratación de un comisario en activo, José Manuel Villarejo, para sus servicios particulares en la compañía eléctrica. Según el juez que investiga el caso BBVA-Villarejo eso es, al menos, un delito de cohecho, aunque al banco presidido en aquella etapa por Francisco González también lo han imputado por corrupción.

PUBLICIDAD

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, va tan lejos en esto ponerse la bandera de lo verde, o la corbata, que ha llegado a decir que iniciativas como poner puntos de recarga para vehículos eléctricos o reforzar la red no servirían de nada en la lucha contra el cambio climático, si la energía se sigue produciendo con fuentes tradicionales en lugar de con energías renovables. El nuevo Galán, presidente de una eléctrica que gana más de 3.000 millones de euros anuales a costa del recibo de la luz de los consumidores, muchos de ellos vulnerables, en un mercado regulado y cuyo principal negocio es un bien básico que necesitan todos los ciudadanos para vivir, que no es otro que la electricidad, ha hecho de la lucha contra el cambio climático su tabla de salvación.

Galán es amigo de grandes discursos, de encuentros con reinas y ministras, benefactor de emprendedores a los que Iberdrola da una limosna en comparación con lo que gana, para luego, reina, ministra y el propio Galán aparezcan en la foto, como la que acompaña a esta información, con su adorada Teresa Ribera y la consorte Letizia.

Sin embargo, Galán tiene un oscuro pasado, más oscuro, tanto que llega a ser más negro que ese carbón con el que ahora quiera acabar para luchar contra el cambio climático y en pos de lo que ha sido mal llamada electrificación de la economía, un proyecto en el que al final sólo ganarán personajes como Galán con el dinero público de todos los contribuyentes.

PUBLICIDAD

Galán, Villarejo y las cloacas del Estado

Pero, quizás, antes de que suceda todo esto, Galán debería explicar toda su relación con las cloacas del Estado. Se sabe que contrató en numerosas ocasiones al excomisario Villlarejo, pero no siendo ex, sino en activo, lo que, en principio, ya es un un delito de cohecho: pagar un funcionario público, en este caso a un comisario de Policía, en beneficio propio.

Y es que Sánchez Galán contrató a Villarejo en al menos en dos ocasiones reconocidas por la propia Iberdrola, pero hay otras más que se terminarán desvelando.

Las dos conocidas hasta ahora son:

Ignacio Sánchez Galán encargó a Villarejo labores de ‘espionaje’ durante el intento de fusión entre 2000 y 2001 de Iberdrola y Endesa como muestra una grabación interceptada por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional con fecha de 15 de mayo de 200

PUBLICIDAD

Ignacio Sánchez Galán también recurrió a Villarejo para cobrar una deuda de un socio moroso, la Eolica Dobrogea, su matriz suiza, varias filiales de la compañía, el mayor accionista del grupo, Christoph Beat Kapp, así como a varios de sus familiares directos —esposa, padre, cuñados y hasta sobrinos— y a una decena de socios.

Villarejo facturó por este trabajo dos veces a Iberdrola Renovables. La primera factura lleva fecha del 13 de enero de 2017 y ascendió a 48.400 euros. La segunda fue emitida el 28 de marzo de ese mismo año y fue de otros 36.300 euros. Las cuentas de la eléctrica indican que en la actualidad es propietaria del 100% de Eolica Dobrogea. 

La Fiscalía Anticorrupción  califica a Villarejo y a su grupo de colaboradores de «consorcio criminal» de policías que utilizaban presuntamente sus empleos para hacer trabajos para sus clientes privados, entre ellos a Iberdrola por orden de Ignacio Sánchez Galán.

Aunque más tarde que temprano, Sánchez Galán terminará sentándose en el banquillo de los acusados por este caso,  la Físcalía Antocorrupción ni siquiera lo ha llamado todavía a declarar como testigo y, mucho menos, se ha abierto una pieza separada del ‘caso Tándem’ para tratar de investigar y determinar si Sánchez Galán cometió alguna irregularidad al contratar los servicios del excomisario Villarejo, en prisión provisional por delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, cuando estaba en activo.

Mientras tanto, Galán se codea con las más altas instituciones del Estado como líder y abanderado de la lucha contra el cambio climático, sin que nada enturbie su cruzada como máximo responsable de la mayor eléctrica de España, que tiene más sombras que luces.