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Tras cuatro décadas siendo la seña de identidad de la localidad turolense de Andorra, la térmica de Endesa 'Teruel' echa el cierre definitivo este martes dejando atrás 40 años de historia en los que ha sido uno de los pilares en la economía turolense y ha producido 224.000 GWh, equivalente al consumo de electricidad peninsular durante todo un año. EFE/ Antonio Garcia

Indignación con Endesa ante el cierre de la planta de Andorra (Teruel) en último día de trabajo

Vecinos, trabajadores, excompañeros y sindicalistas han mostrado este martes su indignación ante el cierre de la central térmica de Endesa, filial española de la pública italiana Enel, en Andorra (Teruel) en la misma puerta de las instalaciones, donde han desplegado varias pancartas, han tirado petardos y han cantado una jota para reivindicar alternativas laborales para una comarca que dependía del sector minero.

“Nuestra responsabilidad y nuestra obligación es luchar por un futuro mejor para nuestros pueblos y sus gentes, exigir que no se engañe y manipule más a la población”, ha rezado el manifiesto leído por dos mujeres y que continuaba: “Somos humildes, pero no tenemos miedo, no nos vamos a dejar deslumbrar por el brillo de promesas insuficientes, no vamos a dar un paso atrás ante el chantaje”.

Uno de los trabajadores de la empresa auxiliar Maessa que se manifestaba a las puertas de la central térmica, José Antonio Crespo, ha denunciado que no les espera “ningún futuro”, y ha asegurado que “en quince días” él y otros compañeros abandonarán el territorio para irse a trabajar a otras provincias que les permitan trabajar en su mismo sector.

Sobre los cursos de formación que Endesa ha puesto en marcha para permitir que los empleados de las empresas auxiliares se incorporen a los trabajos de desmantelamiento de la térmica, Crespo ha señalado que son “una mierda” porque ellos ya los tienen hechos y homologados, y ha indicado que hasta hoy se les ha permitido trabajar con éstos.

También, otro de los trabajadores ha indicado que los empleados de las empresas auxiliares podrían empezar a trabajar en el desmantelamiento, pero ha cuestionado la “falta de compromiso” de Endesa y las subcontratas.

Ha advertido, además, que se va a contratar personal “de fuera” para realizar estas labores y recordando que sus compañeros llevan “cuarenta años tragando lignito y amianto, jugándose el pellejo, para que los demás tengan energía”.

“Endesa y las empresas auxiliares que han despedido y están despidiendo a más de trescientas familias van a seguir con su negocio, y no se entiende por qué no ponen en marcha mientras tanto unos mecanismos para que la gente pueda trabajar”, ha añadido, aseverando que “esto es una vergüenza” y que si “quisieran solucionar este problema ya lo habrían solucionado”.

En la misma línea, otro de los más jóvenes trabajadores ha relatado que desde que acabó de estudiar comenzó a trabajar en la central térmica de Andorra, hace unos quince años, y ha reconocido que ahora no hay “futuro en la zona” ni tampoco “ninguna solución”. “Da mucha pena, porque no hay nada más”.

La concentración ha comenzado a las 13.30 horas, media hora antes de que salieran los trabajadores del turno de mañana, a las puertas de las instalaciones andorranas, y ha reunido a un centenar de personas, así como a varios representantes políticos que han intercambiado reproches en declaraciones a los medios de comunicación.