La tecnológica española Indra encara este jueves la presentación de los resultados de los nueve primeros meses del año mientras ultima su nuevo plan estratégico, que presentará en noviembre, tras quedar paralizada la operación que negociaba con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E).
El grupo, que cambió de presidente en el segundo trimestre, con el relevo de Ángel Escribano por Ángel Simón, afronta estas cuentas después de adaptar su comité de dirección al nuevo modelo operativo y volver a reunir las unidades de defensa y espacio, tras la segregación de esta última por el anterior equipo en 2024.
Indra facturó 3.179 millones de euros en el primer semestre, un 30 % más, después de duplicar los ingresos de defensa, hasta los 973 millones, impulsados por los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa, según comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Cartera de pedidos
Además, la cartera de pedidos se multiplicó por más de dos, hasta los 20.533 millones de euros, un volumen que sitúa la capacidad de convertir esos contratos en entregas y facturación entre los principales retos del nuevo equipo.
Para 2026, Indra se ha fijado como objetivos superar los 7.000 millones de euros de ingresos, alcanzar 700 millones de beneficio operativo (ebit) reportado y lograr 375 millones de flujo de caja libre reportado.
Las cuentas del tercer trimestre permitirán comprobar asimismo si se mantiene el impulso del negocio de defensa y cómo se traslada ese crecimiento a los márgenes y a la generación de caja, de cara al cumplimiento de las previsiones anuales, todo ello antes de presentar a finales de noviembre su nuevo plan estratégico.
Nueva hoja de ruta de indra para impulsar el ecosistema español
«Queremos ser una compañía más sencilla, más rápida y más capaz de ejecutar. La excelencia estará en el centro de todo lo que hacemos», señaló recientemente el consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, que sustituyó a José Vicente de los Mozos, promotor del anterior plan estratégico, Leading the Future.
La nueva hoja de ruta buscará acelerar la entrega de productos y vertebrar e impulsar el ecosistema español de defensa, en un momento de fuerte crecimiento de la actividad y de la cartera de pedidos, según fuentes de la compañía.
Todo ello sucederá tras los cambios en la cúpula, que comenzaron en abril, cuando el entonces presidente, Ángel Escribano, presentó su dimisión y quedóe sustituido por Ángel Simón, que asumió un cargo no ejecutivo.
Las funciones ejecutivas recayeron en el entonces consejero delegado, José Vicente de los Mozos, cuyo contrato finalmente no quedó renovado tras perder el respaldo del consejo de administración.
Su relevo lo tomó Recasens, encargado, junto con Simón, de diseñar el nuevo plan estratégico, que, según ha adelantado Indra, no será una mera actualización del anterior, como habían previsto sus antecesores.
Ese plan pondrá el foco en el cumplimiento de los plazos de entrega, una prioridad que tanto Simón como Recasens defendieron en la junta de accionistas, en un momento en el que el mercado sigue pendiente de la ejecución de programas como el vehículo militar 8×8 de Tess Defence, sociedad controlada por Indra.
