El empresario José Antonio Jainaga, investigado por la Audiencia Nacional por la venta de acero a Israel por la fabricación de armas, y que acompaña al Gobierno vasco que lidera el consorcio que ha tomado el 27,4 % del accionariado de Talgo gracias al apoyo financiero de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), ha sido nombrado nuevo presidente del Consejo de Administración del fabricante de trenes tras la dimisión presentada por Carlos de Palacio y Oriol.
El Ejecutivo autónomo de PNV y los socialistas vascos del POSE presidido por Imanol Pradales ya ha conseguido que Talgo «pase a manos vascas», esos sí, con el dinero de la Sepi y sin necesidad de una opa aunque se haya producido un cambio de control en el fabricante de trenes, que afecta tanto a su gestión como a los accionistas, y con el más absoluto de los silencios por parte de la CNMV. Esta operación ha perjudicado gravemente a los accionistas minoritarios de Talgo que vieron como Óscar Puente, el ministro de Transportes, vetó una opa de Ganz Magav a cinco euros la acción y por el 100% del capital.
Más nombramientos, todos por «unanimidad» de la mano del Gobierno vasco en Talgo
Talgo ha informado en una comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de que ambas decisiones se han acordado por unanimidad durante la reunión este jueves del consejo de administración de la compañía, que hace unos días ya nombró nuevo director general a Rafael Sterling.
Jainaga, también presidente de Sidenor, empresa que supuestamente se saltó la legislación española con la venta de acero a Israel para la construcción de armas, es el empresario elegido de comparsa por el Gobierno vasco que el pasado 17 de diciembre se hizo con el 27,4 % del capital de la compañía, eso sí, gracias al apoyo financiero de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que suscribiera previamente una ampliación de capital para controlar el 7,8 % del fabricante ferroviario.
Esa operación quedó pactada entre Pedro Sánchez e Imanol Pradales a cambio de que los nacionalistas vascos con aspiraciones independentistas agacharan la cabeza sobre los temas de corrupción que rodean al presidente del Gobierno, tanto en el ámbito familiar, esposa y hermano, como en el político, dos exsecretarios de Organización y hombres de confianza de Sánchez, Ábalos y Cerdán, imputados por cobrar mordidas y comisiones en la adjudicación de obra píublica.
El consejo ha agradecido y reconocido la labor de Carlos de Palacio y Oriol, nieto del que fue fundador de la compañía, durante los 24 años que ha ejercido como presidente.
A cambio de agachar la cabeza en los temas de corrupción que afectan a Pedro Sánchez, el PNV, además de otras transferencias, ya tiene el control de Talgo con el dinero de la Sepi
Asimismo, Jainaga le ha solicitado que se mantenga como presidente de la Fundación Talgo, desde donde podrá seguir apoyando a la compañía e impulsando sus valores, según ha informado la empresa en un comunicado.
De Palacio y Oriol se incorporó a Talgo como consejero dominical en 1998 en representación de su participación accionarial y la de sus hermanos.
En el año 2000 quedó nombrado vicepresidente y en 2002, presidente. Durante sus 24 años de presidencia la compañía ha cuadruplicado su plantilla e incrementado su presencia internacional con hitos como el proyecto de alta velocidad La Meca-Medina, en Arabia Saudí, o la entrada en mercados centroeuropeos, como Alemania y Dinamarca o países como Rusia, Kazakistán, Uzbekistán o Egipto.
En 2015 lideró la salida a bolsa de la compañía y, en los dos últimos años, el proceso de desinversión final del fondo de inversión Trilantic. Negoció con Ganz Mavag una opa por el 100% del capital a cinco euros la acción, lo que suponía una fuerte ganancia para todos los accionistas. Sin embargo, el Gobierno argumentando razones de seguridad nacional la vetó y se puso a negociar con el Gobierno vasco, que finalmente comprando menos del 28% del capital y con el dinero de la Sepi, que es de todos los españoles, se ha hecho con el control del fabricante de trenes.
El PNV traslada la sede de Talgo al País Vasco, desde donde huyó a Madrid en la década de los 70 por el terror de los asesinos de ETA, hoy representados políticamente por Bildu, socios de Sánchez en el Congreso de los Diputados
Y lo primero que ha hecho es trasladar la sede desde Madrid a Álava, desde donde huyó en la década de los 70 por los años de plomo de ETA, los asesinos del tiro en la nuca o bombas contra cuarteles de la Guardia Civil con patios llenos de niños, y que ahora sus herederos políticos participan activamente en las decisiones del Gobierno español por los pactos de Sánchez con Blidu para que el líder socialista siga disfrutando unos años más en la Moncloa.


