PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
la Agencia Catalana de Consumo lava la cara a Volkswagen y dice que actuó conforme a la ley en el fraude las emisiones diésel.

La Agencia Catalana de Consumo da la espalda a los compradores de un Volkswagen y archiva las denuncias

Mientras que en otros países los compradores de Volkswagen están recibiendo compensaciones económicas, incluso por via judicial, en España, como ha ocurrido con la Agencia Catalana de Consumo da la espalda a los consumidores y se alinea con el fabricante alemán, de vita importancia para la economía de la región, con el fabricante Seat implantado en la zona franca de Barcelona.

PUBLICIDAD

La Agencia Catalana de Consumo (ACC) ha archivado las 1.081 denuncias presentadas por compradores de coches Volkswagen por considerar que no existió «una práctica comercial desleal engañosa» al vender vehículos que tenían un software que falseaba las emisiones reales de óxido de nitrógeno (NOx).

El archivo acordado por la ACC, dependiente de la Generalitat, también considera que procede el archivo porque el fabricante de automóviles «ha justificado documentalmente que la acción correctora, consistente en la sustitución del software que alteraba la lectura de las emisiones de NOx, no afecta en absoluto al rendimiento ni prestaciones principales de los vehículos».

PUBLICIDAD

Según la comunicación de archivo de las denuncias, a la que ha tenido acceso Efe, cuando Volkswagen vendió los vehículos no era obligatorio «informar a los usuarios del nivel de emisiones de NOx, a diferencia de otros indicadores como el consumo homologado y las emisiones de CO2, que formaban parte de la denominada información precontractual de carácter preceptivo».

También indica que «el nivel de emisiones de NOx no puede suponer un carácter decisorio a la hora de adquirir el vehículo y de escoger el motor en cuestión», por lo que considera que «la práctica comercial de la denunciada no conlleva una distorsión significativa del comportamiento económico de las personas consumidoras ni las lleva a adoptar una conducta que, de otro modo, no hubieran realizado».

El archivo, firmado por el jefe del Servicio de Inspección y Control de Mercado de la ACC, descarta pues «la existencia de una práctica comercial desleal engañosa en el momento de la venta de los vehículos», aunque reconoce que hubo «un vicio en origen directamente imputable al fabricante».

Al haber subsanado Volkswagen los software de los vehículos afectados, la ACC ve que ha «reparado» este «vicio» sin afectar a las «prestaciones principales del vehículo, como el consumo y la potencia».

PUBLICIDAD

«Estas intervenciones se han efectuado por propia iniciativa del fabricante y sin ningún coste para los titulares», añade la resolución, que concluye que pese a haber habido «un comportamiento ilícito el fabricante, no pone de manifiesto indicios suficientes y razonables de infracción en materia de protección de las personas consumidoras».

El archivo en cuanto a las normas de consumo no entra a valorar «las presuntas responsabilidades administrativas y de cualquier otra naturaleza que puedan derivarse de la falsedad reconocida en la obtención de la correspondiente homologación de los vehículos y de los posibles efectos lesivos para el medio ambiente», que queden fuera de las competencias de la Agencia Catalana de Consumo.

La organización de consumidores FACU-Consumidores en Acción ha criticado en un comunicado la decisión de la ACC porque «justifica las irregularidades que cometió» el fabricante alemán, destapadas en 2015 y que han afectado a alrededor de 11 millones de vehículos en el mundo y a casi 700.000 en España, cuyos motores fueron trucados con un programa informático para disimular las emisiones de óxido de nitrógeno.

FACUA tramitó ante la ACC las denuncias contra Volkswagen en representación de cientos de sus socios afectados al entender que hubo una «práctica comercial desleal porque los niveles de emisiones que declaraban en su publicidad comercial eran «descaradamente inferiores» a los niveles reales.