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El inversor ruso Mikhail Fridman controla ahora DIA.

La declaración de Fridman por Zed se aplaza a octubre tras el cambio de abogado

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha acordado este viernes aplazar hasta el 7 de octubre la declaración del empresario y máximo accionista de DÍA, Mijail Fridman, como investigado en la causa que investiga la quiebra del grupo tecnológico Zed, tras su cambio de abogado.

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Según han informado fuentes jurídicas, el titular del juzgado central de Instrucción número 6 estima así la petición del magnate, inicialmente citado para el próximo jueves, y le concede un nuevo plazo a fin de preparar la comparecencia con su letrado.

A comienzos de agosto, el magistrado formalizó la imputación de Fridman por supuestos delitos contra el mercado, administración desleal, insolvencia punible y corrupción en los negocios.

La Fiscalía Anticorrupción ubica al empresario en el origen de la insolvencia de Zed, situación que Fridman, como presunto accionista del grupo tecnológico, habría propiciado con artimañas para asfixiar a la compañía económicamente y después adquirirla a un «precio irrisorio» por debajo del de mercado.

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Los vínculos con el ruso se remontan a hace casi una década, con la entrada en el accionariado de la empresa española de varias de sus sociedades afines.

Éstos se intensificarían más tarde, en 2013, cuando Zed, a la vista de su crecimiento, planeó su salida a bolsa en el Nasdaq estadounidense, operación para la que requería de una línea de crédito de 140 millones suscrita con varias entidades, entre ellas Amsterdam Trade Bank (ATB), filial del Alfa-Bank controlado por Fridman.

Mención aparte dedica el escrito a los socios rusos «subordinados» al magnate, los también imputados Vage Engibaryan y Sergey Gorbuntsov, que «planificaron una estrategia ilegal de interrupción de pagos de dividendos de las filiales rusas» que originaron «una falta total de liquidez» en Zed, abocándola al concurso.

Acusaciones recurridas por Fridman, que en su texto aclaraba que el ATB sólo aportó el 13 % (18,7 millones de euros) del crédito sindicado, siendo la «inversión más pequeña de los bancos del consorcio», muy por debajo del desembolso de ING.

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Asimismo, matizaba que no controla la entidad holandesa, de la que tiene «sólo» una participación del 30 %, por lo que «no tenía conocimiento ni estaba involucrado en el papel que ATB tenía como miembro minoritario del préstamo» al disponer de una «posición muy alejada de su estructura operativa».

«Da la impresión de que Fridman sería llamado a declarar porque determinadas personas han pretendido imputarle una serie de conductas para eludir sus propias responsabilidades» (en alusión a los fundadores de la tecnológica, los Pérez Dolset), concluían sus entonces abogados, que con todo abrían la puerta a que el máximo accionista de DÍA diera su versión de los hechos en calidad de testigo.