La gestión de Saracho aboca a la quiebra al Banco Popular

La gestión de Saracho aboca a la quiebra al Banco Popular

07 junio, 2017
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Actualizado: 07 junio, 2017 13:52
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JP Morgan es el único que ha salido ganando con el rescate del Banco Popular al cobrar 20 millones de euros en una operación absolutamente ruinosa para la entidad financiera.

La gestión de Emilio Saracho en apenas cuatro meses ha llevado al Popular a una situación de inviabilidad, pese a cumplir con los requisitos de capital exigidos por Bruselas. La entidad financiera se ha vendido por tan solo un euro, pagado por el Santander, tras la adjudicación del BCE.

El consejo de administración recomendó a Saracho para presidir la entidad financiera el pasado mes de diciembre, tras la guerra interna entre la familia mexicana del Valle con Ángel Ron. La destitución del ex presidente se realizó el 20 de febrero pasado, cuando el Popular tenía una valoración bursátil cercana a los 5.000 millones de euros.

Con Saracho oficialmente al frente de la entidad financiera comenzaron a suceder extrañísimos sucesos. En primer lugar, un reajuste en las cuentas, pero sin apenas impacto en los números rojos, que ascendían a 3.600 millones de euros. Entonces el auditor KPMG aconsejó a la entidad acometer una ampliación de capital o bien una fusión con otra entidad financiera. Ninguno de los accionistas de referencia, pese al desplome bursátil, había salido del consejo.

Saracho, en su primera Junta de Accionistas, comenzó a trasladar a los analistas y accionistas mensajes ambiguos que se tradujeron en desplomes tras desplomes en Bolsa. Con sus dos primeras intervenciones, el Popular cayó un 20% conjuntamente. El 5 de mayo, Popular unas pérdidas de 137 millones en el primer trimestre de 2017 y dotó 496 millones a provisiones por el negocio inmobiliario.

Saracho ya estudiaba alternativas para el Banco Popular, pero no tomó ninguna decisión al respecto, un hecho curioso pese a su veterana experiencia en JP Morgan, donde llegó a ser vicepresidente tras 25 años en la entidad financiera. El presidente del Popular hizo añicos la estrategia de Ron para intentar solventar la situación, como agrupar todos los activos inmobilarios en el Proyecto Sunrise, que tendría un valor de 6.000 millones de euros brutos, así como evitar acometer una ampliación de capital, que en un principio diluiría la posición de los actuales accionistas, pero éstos no perderían toda su inversión, como ha ocurrido con la venta al Santander.

El 16 de mayo, Popular, tras recibir muestras de interés por parte de varias entidades, iniciaba el proceso de fusión, que esperaba que estuviera decidido antes del 10 de junio. Se llegó a decir que Bankia, Santander y BBVA habían presentado ofertas, pero ninguna en firme. Este miércoles, el Banco Santander ha desmentido por completo estas ofertas, asegurando que la única presentada fue la de ayer, tras una larga conversación con el Banco Central Europeo, que ha declarado «insolvente» a la entidad financiera, en contra de lo que aseguró el Gobierno por boca de Luis de Guindos hace apenas dos meses.

El Popular puso un primer plazo el 10 de junio para tratar de buscar un comprador, pero la falta de interés de los bancos hizo que se prorrogara el proceso hasta finales de este mismo mes. En esta última semana del Popular, Saracho consiguió lo que no había pasado ni con Ángel Ron: la salida de un accionista de referencia del consejo de administración. Fue Credit Mutuel, que se desentendió del consejo tras comprar el 48,98% de TargoBank al propio Popular por unos 65 millones de euros.

Desde el equipo de Saracho se insistía en que el Banco Popular era solvente y que cumplía con los requisitos, pero la realidad es que hoy el Banco Popular ha sido rescatado por el precio de un euro. Saracho ya no dirige el Popular, que oficialmente ha dejado de existir como tal, sino que es ahora una filial del Santander dirigida por el director financiero del Santander, José García Cantera, y contará con Pedro Pablo Villasante, José Antonio González Tejuca, Javier García Carranza y José Doncel como consejeros.

Con esta operación, Popular pone fin a casi 92 años de existencia. La marca se mantendrá durante un tiempo hasta que la nueva entidad financiera se integre en el balance del Santander. De esta forma, solo quedarán seis grandes entidades financieras en el IBEX 35.

 

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