La sede fantasma del Banco Popular y su incierto futuro

La sede fantasma del Banco Popular y su incierto futuro

12 junio, 2017
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Actualizado: 12 junio, 2017 10:25
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120.000 metros cuadrados, 1.600 plazas de parking, y fantasmal. Así se levanta la fantasmal nueva sede del Banco Popular, que iba a ser inaugurada en otoño. La nueva filial del Santander estudia ahora su venta.

Su coste está cifrado en 144 millones de euros, un dinero que no se recuperará a no ser que se alquile o venda por esa misma cantidad. El complejo se alza junto a la A2 de Madrid, junto a las sedes de periódicos, pero está vacío sin inquilino, más después de su extinción y venta al Santander, que dispone de un complejo propio en Boadilla.

El desembarco de la ejecutiva del Popular a la nueva sede se preveía para otoño, pero tres meses antes se ha liquidado tras ponerse en marcha por primera vez el mecanismo de resolución. Este complejo está formado por edificios, con una superficie total de 120.000 metros cuadrados. El de la calle Abelias esta es la sede corporativa del Popular y en esta trabajan desde 2013 el área de Tecnologías de la Información (IT) de la entidad financiera.

El edificio de la calle Abelias cuenta con una superficie total de unos 54.300 metros cuadrados y su valoración ronda los 80 millones de euros, y cuenta con casi la mitad de las plazas de párking, un total de 700. En frente, en la calle Juan Ignacio Luca de Tena, se encuentra la que iba a ser la nueva sede corporativa de Popular. Este inmueble, con cerca de 45.000 metros cuadrados de oficinas sobre rasante y unas 1.000 plazas de párking tendría una valoración. Su valoración alcanza los 120 millones. Los módulos del edificio tienen conexión, a través de escaleras y pasarelas, y estaba dotado con una zona de guardería e incluso un gimnasio.

De momento el Santander, presidido por Ana Botín, no ha realizado ninguna declaración sobre el futuro de estas dos sedes, pero tampoco se prevé que pase a ser propiedad del banco como tales, ya que en Boadilla se alza la sede central del banco cántabro.

Se necesitaría una gran empresa para poder ocupar la sede de forma íntegra, por lo que seguramente se irá alquilando a distintas empresas, pero el problema estará precisamente en la reorganización, cerrando incluso zonas de paso, o abriendo zonas comunes.

Solo empresas dedicadas a la actividad inmobiliaria o fondos de inversión sería la alternativa más factible. Santander seguramente tendría que realizar una bajada de precios debido a los costes de reestructuración de los dos edificios.

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