Lactalis: Lo que el dinero no puede comprar

Lactalis: Lo que el dinero no puede comprar

25 enero, 2018
|
Actualizado: 25 enero, 2018 11:03
|

Lactalis es hostil a presentar sus cuentas financieras ante el Tribunal de Comercio, una obligación legal que no cumple por el momento, tal y como ya ha publicado Intereconomía.com.
Según ha recogido Reuters este jueves, Michel Nalet el portavoz de Lactalis  informó de que «no cuestionamos la necesidad de presentar nuestras cuentas ante el tribunal mercantil, lo que creemos que es importante pensar es su publicación o su publicidad».
Natlet, durante una audiencia ante el Comité de Asuntos Económicos del Senado, relacionó esta discreción con el deseo de Lactalis de protegerse contra la codicia de sus competidores. «Somos un grupo familiar, la independencia de este grupo es un problema importante para nosotros, estamos muy apegados a él», se excusó. Pero la realidad es bien distinta. Pese a que Lactalis nació de una pequeña empresa familiar, ahora se ha convertido en un gigante global con 246 centros de producción en 47 países y 75.000 empleados. Al igual que su CEO, Emmanuel Basnier, el grupo cultiva el secreto.

Como ya publicó Intereconomía.com, la compañía, que es una de las mayores productoras de queso del mundo, se encontraría un entramado empresarial para eludir el pago de impuestos en países como Francia y España a través de empresas pantalla que tendría en Bélgica y Luxemburgo.

Nadie entiende como el Grupo Lacatalis, durante al menos 10 años, no ha publicado sus cuentas en el Registro del Tribunal Mercantil, obligatorio por ley, pero le sale más rentable la infracción al ser sólo una multa disuasoria.

Creado en 1933, el grupo, número uno en el mundo de la leche, ha estado desarrollando una cultura de secreto durante años, al igual que su CEO, Emmanuel Besnier, que huye de la prensa y la sociedad. Su sitio web solo indica que genera una facturación anual de 17.3000 millones de euros y emplea a 75.000 personas en 85 países, incluyendo 15.000 personas en Francia.

Gobierno de Emmanuel Macron: «El dinero no lo compra todo»

El portavoz del Gobierno francés, Benjamin Griveaux, ha recordado este miércoles que «el dinero no lo compra todo» y que deberían establecerse más sanciones para que Lactalis sea una empresa transparente que cumpla con la ley de comercio francesa.

La ley Sapin II de 2016 ya había fortalecido el mecanismo existente al dar la posibilidad al Observatorio de la formación de precios y márgenes de productos alimenticios para forzar a grupos como Lactalis, a publicar sus cuentas. En este sentido, el portavoz de Lactalis dijo que «deseamos poder proteger los secretos comerciales de cierta manera», añadió, expresando el deseo de que el régimen de confidencialidad, que es discriminatorio para las pequeñas empresas. Con la aplicación de esta ley Lactalis debe pagar al fisco francés el 2% de la facturación diaria por día de retraso. Antes, tan sólo pagaba multas de entre 1.500 y 3.0o0 euros, cifra irrisoria para la facturación de la compañía.

Lactalis esconde, al menos desde hace diez años, a sus competidores, proveedores y clientes sus secretos industriales, incluida la rentabilidad de su actividad. Por otro lado, evita que la opinión pública conozca los métodos utilizados por Emmanuel Basnier y su familia -dos hermanos- para convertirse en una de las mayores fortunas de Francia.
Por su parte los ganaderos que trabajan para la compañía piden transparencia. «Queremos estar al mismo nivel que los demás», explican con respecto al precio de la leche. Los productores esperan un pago del precio de la leche de 350 euros por 1000 litros.

 


Lactalis paga por el precio de la leche 321.80 euros por 1000 litros en enero y febrero. Para marzo, dependerá de las negociaciones comerciales que finalizarán en febrero, y como no publica sus cuentas no se sabe cuál es el margen con el que trabaja la compañis, de ahí el descontento de los ganaderos.

Noticias Relacionadas: