Los «rufianes» británicos se ceban con los hoteles españoles

Los «rufianes» británicos se ceban con los hoteles españoles

14 octubre, 2016
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Actualizado: 14 octubre, 2016 15:07
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Turistas británicos alegan indisposiciones para reclamar indemnizaciones millonarias a los hoteles de toda España. Su modus operandi lo fomentan las «claim farms«, protegidas por el sistema británico de reclamaciones.

El modus operandi de estos ‘rufianes británicos’ consiste en disfrutar de una estancia hotelera por la cara, sin pagar absolutamente nada, y dejar al hotel con una importante indemnización al touroperador. El principal responsable es una «claim farm», un tipo de empresa especializada en las reclamaciones con un marketing muy agresivo para fomentar la queja «aprovechándose de las debilidades del sistema británico de reclamación».

Estos buitres se dedican a pasear por zonas comunitarias del hotel, como la piscina o el restaurante, ataviados con ropa de turista. Se acercan a inquilinos británicos y les aconsejan reclamar por una supuesta indisposición para obtener a cambio todo el dinero dejado en las vacaciones. Los principales beneficiarios son estos buitres que se dedican a convencer a los turistas británicos, y es que una reclamación de 600 libras se convierte en un gasto de 6.000 libras para el hotel debido al pago de las minutas y costes legales asociados a la reclamación.

Los inquilinos reciben sus 600 libras, mientras que la «claim farm» se lleva el 90% restante. Un negocio redondo, más cuando se amparan en una ley injusta y maliciosa, que da la razón al consumidor sin tener prueba alguna.

Según apuntan desde la Asociación Hotelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana (Hosbec) a INTERECONOMÍA.COM, la ley británica no contempla los hechos desde el lado del empresario, es decir, tiene que ser el hotelero quien presente las llamadas «pruebas diabólicas» para desmontar los argumentos del consumidor.

Si el británico dice que tiene indisposición por haber comido y bebido en el hotel, la justicia británica lo admite sin más miramiento y condena al hotel en costas, por lo que la minuta del abogado pasa a pagarla el hotelero.  Un sistema «malicioso» y que solo existe en Reino Unido, ha apuntado la asociación.

Hosbec ha mostrado que las quejas de los británicos se han disparado un 700%, siendo el principal grupo turístico en reclamar indemnizaciones.

Pero no sucede con todos los turistas británicos que llegan a España. Necesariamente han tenido que contratar el viaje mediante un touroperador, en cuyas condiciones de viaje se estipula este tipo de indemnizaciones. Por tanto, una familia que contrate por su cuenta el viaje no está amparado por la ley británica.

Como tal, esta asociación no firma contratos con los touroperadores británicos, pero señala que los hoteles no se van a quedar de brazos cruzados ante «la tour operación británica mientras ven cómo se incrementan en un 700% las reclamaciones de clientes por supuestas indisposiciones durante sus vacaciones».

Para atajar el problema, los hoteles vigilarán los pasos de los británicos durante su estancia en el hotel, como un registro de bebidas y comidas, entre otras. Todo ello para «minimizar el impacto que estas reclamaciones puedan tener en sus resultados económicos».

Hasta ahora, el coste para los hoteles asociados en Hosbec podría superar los 60 millones de euros para toda España, una cantidad «absolutamente inasumible», más cuando no hay ni una sola prueba de certeza en las reclamaciones.

Y es que, la ley británica permite realizar las quejas hasta tres años después de la estancia, pero más aún en el caso de los niños. La queja podría tener lugar hasta que los menores cumplan 18 años. «Un hotel se enfrenta a una indemnización años más tarde«, afirman desde la asociación.

Los controles de los hoteles podrían derivarse en denuncias por «reclamaciones falsas«, cuyo delito está penado con entre 6 meses y 3 años de prisión siempre que superen los 400 euros, y en todas las reclamaciones hasta ahora se han pedido cerca de 6.000 libras.

«Además, permite inflar de forma injustificada el coste para el hotelero, añadiendo pingües beneficios para los bufetes ‘buitres’ de abogados que facturan el 90% del importe total de la reclamación, mientras que solo el 10% de la cuantía se destina a paliar los supuestos daños que ha podido sufrir el turista», afirma el comunicado.

Uno de los casos más sonados es el fallecimiento de dos niños en una piscina de un hotel en Chipre. Thomas Cook recibió 3,2 millones de indemnización, mientras que la familia de los pequeños solo percibió 350.000 euros. El caso fue un escándalo en Reino Unido.

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