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Más trabas de SNFC para que los trenes de Renfe circulen por Francia
La empresa pública francesa SNFC, que en España opera libremente líneas de AVE con la marca Quigo, dice que a Renfe le queda camino si quiere operar con sus trenes en el país vecino.

Más trabas de SNFC para que los trenes de Renfe circulen por Francia

07 diciembre, 2022
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Actualizado: 07 diciembre, 2022 18:42
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El gestor de las infraestructuras ferroviarias de Francia ha atribuido a Renfe los surcos o derechos de circulación para que la compañía española explote en solitario las líneas Lyon-Barcelona y Marsella-Barcelona que opera en asociación con SNCF, y que desaparecen temporalmente el domingo. Sin embargo, la empresa pública de ferrocariles francesa, que en España opera sin trabas líneas de AVE, impone ahora una serie de condiciones administrativas, como la homologación de trenes o la certificación de seguridad del personal de la ferroviaria española para poder operar en el país vecino.

Una portavoz de ese gestor, SNCF Reseau, indicó este miércoles a EFE que ha atribuido esos surcos a Renfe «conforme a sus demandas, en el plazo reglamentario», pero la firma española tiene todavía un camino por hacer antes de poder operar esas conexiones en solitario.

La portavoz de SNCF Réseau -que en realidad es una filial del ahora competidor de Renfe, SNCF- puntualizó que el material que la empresa española quiere utilizar ahora «tiene que ser homologado», y eso es competencia de otro organismo diferente, el Establecimiento Público de la Seguridad Ferroviaria (EPSF).

Eso significa -añade- que los trenes deben ser compatibles «con la infraestructura» y Renfe ha de encargarse de verificarlo, aunque la propia SNCF Réseau propone entre sus servicios de pago esa verificación.

Además, el personal de Renfe que trabaje en Francia tiene que obtener un certificado de seguridad obligatorio que también expide EPSF.

Renfe ha indicado que ha solicitado «los permisos pertinentes a las autoridades francesas» para que los viajeros puedan seguir utilizando la alta velocidad entre España y Francia.

Desde 2013, la compañía española ha estado explotando hasta cuatro líneas entre los dos países mediante Elipsos, una filial común con SNCF.

Pero, en febrero pasado, la Sociedad Nacional de Ferrocarriles de Francia (SNCF), que por su parte ha entrado en el mercado español de la alta velocidad para competir directamente en el mercado tradicional de Renfe, anunció que rompía esa filial común y que tenía intención de seguir explotando una sola de esas líneas, París-Barcelona, que es la única que considera potencialmente rentable.

A partir de ahí, Renfe solicitó los surcos y las autorizaciones en las otras dos líneas que hasta finales de esta semana sigue explotando formalmente Elipsos con trenes y personal de la compañía española.

Los mismos trenes y el mismo personal que ahora necesitan autorizaciones especiales, a nombre de Renfe y no de Elipsos, para que puedan dar los mismos servicios.

Renfe, que también quería operar en el trayecto Lyon-París (el de mayor tráfico en las líneas de alta velocidad en Francia), ha avanzado que una vez que obtenga el certificado de seguridad, tendrá que poner en marcha unos «itinerarios formativos» para su personal que podrán durar «4-5 meses».

A la cuestión de falta de reciprocidad entre Francia y España, SNCF Réseau ha respondido que la apertura de la competencia de la infraestructura ferroviaria francesa «es una realidad» desde hace tiempo en el transporte de mercancías y desde diciembre de 2020 en el de viajeros.

Efectivamente, desde entonces Trenitalia, que ha desembarcado recientemente en el mercado español en asociación con Air Nostrum y Globalvia, ha estado operando con sus trenes en el corredor París-Lyon-Milán.

El gestor de redes francés afirma que está obligado a un trato «transparente, equitativo y no discriminatorio de los operadores que quieren circular en la red ferroviaria» francesa de acuerdo con las reglas fijadas por la Autoridad de Regulación de los Transportes.

Ante la desaparición de las conexiones directas Lyon-Barcelona y Marsella-Barcelona-Madrid, asociaciones de viajeros en Francia y en España se han quejado de la amputación de esos servicios.

España reclama desde hace tiempo reciprocidad al resto de los países de la Unión Europa a la hora de dar entrada a terceros operadores y califica de injustificables los obstáculos a la liberalización en algunos de ellos. 

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