Paradise Papers: Ecopetrol, socio colombiano de Repsol, también contrató a Appleby

Paradise Papers: Ecopetrol, socio colombiano de Repsol, también contrató a Appleby

06 noviembre, 2017
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Actualizado: 06 noviembre, 2017 8:54
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Ecopetrol, socio colombiano de Repsol, aparece en los conocidos «ParadisePapers». En estos nuevos papeles aparecen documentos inéditos del entramado de la compañía estatal para escapar a los controles del gobierno colombiano, más cuando Juan Manuel Santos, presidente del país, también aparece en la misma investigación.

Según el grupo Univisión, los movimientos  financieros en el extranjero de la petrolera estatal colombiana le han dado más de un sorpresa a los organismos de control del paí. En marzo de este mismo año se conocía el desarrollo de una especie de banco en la todopoderosa Suiza. Es una actividad que apenas tiene que ver con la misión encomendada a Ecopetrol y conlleva una actividad de alto riesgo, apuntaban los analistas tras conocerse la creación de un banco en una pequeña población de 20.000 habitantes.

Como en todos los casos que se han registrado en lo últimos años, como los conocidos Papeles de Panamá, el nexo en común es un bufete de abogados. En este caso, Appleby, con sede en Bermuda. La investigación colombiana apunta muy alto: Ecopetrol y el presidente de Colombia, el también premio Nobel de la Paz Juan Manuel dos Santos, quien permitirá a los narcoterroristas de las FARC presentarse a las elecciones. Ecopetrol es el mayor conglomerado empresarial de Colombia, con 520 millones de dólares y operaciones en Perú, Brasil y EE UU.

Ecopetrol es socio de Repsol en el país. El 8 de mayo de 2015, la petrolera española agregó nuevos proyectos a su cartera de activos. Entre ellos la participación en la empresa Equion, una joint venture participada en un 49% por la compañía presidida por Antoni Brufau y un 51% por la estatal colombiana. Asimismo, tenía una participación no operada del 45% en el bloque CPO-9, donde, en 2014, se anunció el descubrimiento de hidrocarburos en el pozo Nueva Esperanza-1 y donde el campo Akacías se encuentra en la fase de desarrollo, donde trabaja también Ecopetrol.

Los documentos de este nuevo caso llegan a superar los 13 millones, y según los datos obtenidos por Univision junto el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación arrojan luz sobre cómo grandes fortunas, políticos, multinacionales e instituciones educativas utilizan los servicios de Appleby para evitar pagar más impuestos de los que deberían y mantener un bajo perfil de sus inversiones.

En el caso de Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana habría formalizado la creación de una empresa de reaseguros apenas conocida en Colombia. Asimismo, esta compañía habría negociado junto a otros dos empresas, también clientes de Appleby, la compra de un paquete de acciones en una problemática refinería de Cartagena, Reficar, filial de Ecopetrol y en el centro de un escándalo de corrupción desde hace dos años por un supuesto desfalco de 4.000 millones de dólares, conocido en el país como el 2escándalo del siglo». Altos cargos de Reficar están imputados y se enfrentan a penas de cárcel.

Reficar, la refinería a la que optaba Glencore tras una polémica subasta

Ecopetrol, según la documentación, habría contratado con Appleby desde hace más de una década, antes de asociarse con Repsol. Asimismo, el bufete no habría realizado ninguna actividad ilegal, pero uno de los correos apuntan que varios trabajadores de la firma discutieron la modificación de la fecha de un documento privado, «una práctica cuestionable y en algunos casos fraudulenta», indican los investigadores.

“El cambio de fecha es un delito de falsedad documental, pero en la modalidad de falsedad ideológica”, ha indicado Abdel Almengor, abogado panameño experto en la prevención de lavado de dinero. «No fue posible establecer si la alteración del documento se ejecutó», señalan desde Univisión. En 2006 la empresa ofreció en subasta internacional el 51% de las acciones de Reficar para poner en marcha un ambicioso proyecto que buscaba duplicar la producción de la vieja refinería de la costa atlántica de Colombia. Con el proyecto se esperaba superar el conocido atolladero de los países productores de petróleo en América Latina de no contar con suficiente infraestructura para su refinación.

En la puja optaron Glencore International AG, una de las compañías mineras más grandes del mundo, a través de una filial, y Petrobras, la empresa petrolera oficial de Brasil y envuelta en uno de los mayores escándalos de corrupción que se recuerdan en el país.

La minera Glencore evitó pagar 75 millones por incumplir el acuerdo tras entrar en Reficar

Glencore tuvo desventaja en la puja ya que no tenía ninguna experiencia en materia petrolera. Los defensores argumentaron que el papel de la multinacional en el proyecto era más financiero que operativo. Los participantes debían superar el precio secreto de la subasta de 625 millones de dólares. A las 8:30 de la mañana del 25 de agosto de 2006 se abrieron las urnas con las propuestas en un conocido club social del norte de Bogotá. Glencore ofreció 300 millones, Petrobras 595 millones.

Una hora y media más tarde, enterados de que no habían alcanzado el precio requerido, los licitantes subieron sus apuestas. Gleoncore propuso 630 millones, cinco millones por arriba de la cifra secreta y Petrobras quedó por fuera al proponer 605 millones. La firma con menor experiencia asumía el control de la inversión de uno de los más grandes proyectos industriales del país en los últimos años. Glencore es uno de los clientes más importantes de Appleby. Para participar en el proyecto de la refinería, creó la filial Colombian Refinery Holding BV (CRFH), que informaba poco después de «dificultades» para cumplir con el acuerdo de inversión al que se había comprometido.

En la junta directiva de Reficar del 16 de enero de 2009 los representantes de CRFH argumentaron que había ocurrido un “evento imprevisto, imprevisible e irresistible’” relacionado con la situación del mercado financiero. «Fue una disculpa injustificada» para los investigadores de la Contraloría General de Colombia que indagaron los detalles de la transacción. Según el informe, la filial de la minera “no probó adecuadamente” sus argumentos. Ecopetrol “aceptó el retiro de la firma sin hacer uso de los mecanismos para contrarrestar los incumplimientos del socio adjudicatario”, es decir, sin pedir reparación de daños, que habrían supuesto a Glencore el pago de 75 millones de dólares y multas de 166,000 dólares diarios así como 40,000 adicionales por día por no cumplir con otro capítulo del contrato. Glencore exigió “el reconocimiento total de las inversiones realizadas sin aceptar ningún tipo de descuento”. Ecopetrol lo aceptó. También permitió que Glencore pagara las cuotas de inversión con retrasos hasta de un año y medio aprovechándose de la devaluación del peso colombiano frente al dólar, agregan los investigadores. Por esta demora Ecopetrol dejó de recibir 100 millones de dólares, señala el informe.

La señal más clara de la urgencia de Glencore de llegar a un acuerdo con Petrobras se puede ver en un correo del 18 de abril de 2007 enviado por Judith Agoston, una funcionaria de Appleby en Londres, a Tim Scott de Glencore. Allí Agoston explica que Petrobras estaría adquiriendo un 70% de las acciones de CRFH, la filial de Glencore en Reficar. En la redacción del correo electrónico la representante de Appleby no oculta la urgencia y ansiedad de que quede despejado el camino para que Petrobras realice la operación. Señala la funcionaria que para lograrlo CRFH debía saldar cuanto antes una abultada deuda que adquirió para pagar la participación en Reficar.

Correo electrónico en los ParadisePapers

El correo habla de “un inminente y deseado ingreso de Petrobras en la transacción”. Pese a ello, no aparecen fechas y por tanto no se puede desvelar desde cuándo ambas empresas estaban en comunicación para negociar las acciones. Ecopetrol respondió que no sabía de esas negociaciones ni le interesaban porque fueron entre terceros particulares. Glencore ha guardado silencio.

El pasado 25 de octubre, el bufete Appleby había informado de un hackeo masivo en sus bases de datos, dejando al descubierto toda esta información sensible. No obstante, según los investigadores, llevan tras las pistas más de un año, por lo que la supuesta filtración tan solo aceleró el proceso de publicación.

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