¿Cómo reclamar la devolución del impuesto de plusvalía al vender la vivienda?

¿Cómo reclamar la devolución del impuesto de plusvalía al vender la vivienda?

19 mayo, 2016
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Actualizado: 19 mayo, 2016 0:00
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El impuesto de plusvalía, conocido técnicamente como el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos Urbanos (IIVTU), es una desagradable sorpresa comunicada por el notario a los vendedores de su vivienda. Es en ese momento cuando se conoce su existencia. Este impuesto grava la plusvalía, siempre que la hubiere, en la venta del inmueble, pero hay casos en los que se cobra el impuesto teniendo pérdidas, pese a ello los Ayuntamientos continúan cobrándolo.

Según los expertos de ATL, la Asociación Nacional para la Defensa del Contribuyente de Impuestos Municipales, en estos casos «se recomienda pagar el impuesto y después exigir la devolución del mismo mediante el impreso «Devolución de ingresos indebidos», disponible en los Ayuntamientos». Se tienen cuatro años desde que se abona el impuesto para pedir su devolución,  sin olvidar los correspondientes intereses de demora.
La actitud del Ayuntamiento es rechazar la solicitud de forma sistemática, incluso cuando se argumenta el caso de tener pérdidas, es decir, vender el inmueble a un precio inferior al pagado. Este caso no es excepcional, todos aquellos que compraron su vivienda en el punto más álgido del ‘boom’ inmobiliario y han tenido que vender por no poder hacer frente a la hipoteca tienen que pasar por la caja municipal, a pesar de que el Supremo ha creado jurisprudencia al respecto en contra de ello.

«En caso de que el Ayuntamiento deniegue la solicitud, los contribuyentes tendrán que dirigirse al juzgado provincial de lo contencioso-administrativo con una demanda», advierten desde ATL, que señala al mismo tiempo que «no se necesita procurador en la mayoría de los casos». Teniendo en cuenta los costes oficiales del colegio, el abogado podría costar unos 1.200  euros al vendedor de la vivienda, aunque puede que el juez condene al Ayuntamiento en costas, junto con los preceptivos intereses de demora.

En algunos casos el impuesto llega a ser confiscatorio. Y es que, uno de los ejemplos que pone ATL es la obtención de una plusvalía de 3.000 euros, y el pago a las arcas municipales alcanza los 14.000 euros, por lo que el impuesto no solo se lleva la plusvalía, sino también parte de los ahorros de los contribuyentes.

Por este motivo, desde ATL denuncian que es un impuesto que grava una «ficción«, ya que no se grava el beneficio real obtenido con la venta. «Lo lógico sería un impuesto que grave las plusvalías reales», concluyen.

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