El «miedo» del mercado a las nuevas compras de Repsol tras vender Gas Natural Fenosa

El «miedo» del mercado a las nuevas compras de Repsol tras vender Gas Natural Fenosa

22 febrero, 2018
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Actualizado: 22 febrero, 2018 10:26
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Repsol cae en el IBEX 35 tras vender el 20% de Gas Natural Fenosa a Rioja Bidco Shareholdings, S.L.U, propiedad de CVC. Pese a ganar una plusvalía de 400 millones, el precio alcanzando en el acuerdo es un 8% inferior al que cotizaba Gas Natural Fenosa durante algunos momentos del pasado año.

El acuerdo se ha cerrado a 19 euros por acción, un 8% por debajo del precio máximo que ha tocado Gas Natural Fenosa en el último año. No se entendían así las prisas de la petrolera para desprenderse de este paquete, que no tampoco era de control en la compañía gasista. Quien ha salido ganando es CVC, que ha dejado correr el tiempo para obtener un mejor precio de compra.

En caso de haber comprado el 20% en el mercado, el fondo tendría que haber pagado la prima igualmente debido al volumen de la compra, por lo que la operación se iba a encarecer sí o sí por este lado. Dado el interés del fondo en Gas Natural Fenosa, ha preferido pactar una prima que no llega al 4% respecto al cierre de la cotización del pasado miércoles, hasta esos 19 euros por título.

No obstante, la noticia debería haber incrementado el precio de Repsol en Bolsa, pero no ha sido así. De hecho, ha llegado a caer más de un 1% nada más conocerse el acuerdo, sujeto a tres importantes condiciones.

Ignacio Cantos, de ATL Capital, ha explicado a Intereconomía.com que CVC tendría que haber pagado una prima en caso de hacerse con el 20% de Repsol en el mercado, es decir, comprando las acciones en diversas operaciones. Un movimiento que hubiera incrementado los precios, como ha ocurrido con el acuerdo alcanzado por la petrolera.

El error de Repsol es haberse esperado a vender este 20% de Gas Natural Fenosa. En caso de haber iniciado la venta el pasado enero de 2017, cuando la gasista cotizaba entre los 20 y 21 euros por acción, hubiera obtenido un 8% sobre los 19 euros que ha percibido por acción, es decir, las plusvalías se hubieran incrementado hasta los 462 millones, y el precio de venta hubiera rondado los 4.200 millones de euros. De esta forma, hubiera podido «vender a mejor precio».

El dinero quema en las manos de Brufau e Imaz

Asimismo, Repsol dispone ahora de los 3.816 millones de euros y el «miedo» del mercado es qué hará con ese dinero. Mirando atrás las grandes operaciones acometidas en los últimos años destacan dos fuertes inversiones a precios muy elevados. Y es que, si algo se le da bien a Repsol es comprar «caro», ha indicado Cantos. En este sentido, ha recordado que pagó 10.800 millones de euros por la canadiense Talismán, un precio desorbitado y que le ha producido más de un dolor de cabeza a la petrolera desde 2014.

Tras percibir el pago de la indemnización por la expropiación de YPF, unos 5.000 millones, Antoni Brufau y Josu Jon Imaz se lanzaron a comprar Talisman, una inversión muy sensible al precio del petróleo. La compra se realizó en plena caída del barril de petróleo, pero el precio fue muy elevado. En vez de negociar un mejor precio de cara a la caída en vertical del crudo, Repsol pagó 10.800 millones, un año después, el negocio de Repsol apenas era el 50% de la compra de Talismán, por lo que tuvo que contener la situación con un plan estratégico. El mercado teme ahora que vuelva a pasar lo mismo, que se haya detectado presuntamente una oportunidad de compra y se realice una operación importante a precios caros. Y es que, como ocurrió con Talismán y también con YPF en el momento de entrar en la compañía argentina, Repsol paga de más en sus inversiones.

Repsol llegó a pagar por Talismán una prima del 100%

En plena caída del petróleo desde los 100 dólares por barril, y a un precio de 85 dólares, Repsol apostó por Talismán ofreciendo una prima del 100% sobre el precio de cotización de la canadiense. Poco después, el barril de Brent se desplomaba en Bolsa y llegó a caer por debajo de los 40 dólares por barril, hundiendo así a Repsol en Bolsa, ya que arrastraba la deuda por la compra de Talismán. Tras un doloroso plan estratégico, recorte del dividendo incluido, las agencias de rating atizaron a Repsol y hundieron su cotización.

Repsol tuvo entonces que desinvertir para parar la pelota de deuda, y deshacerse, como ha hecho de joyas de su balance, como la venta de su negocio eólico marino. Ahora se verá que hace con casi 4.000 millones.

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