Repsol tiene una exposición patrimonial en Venezuela de 2.273 millones

Repsol tiene una exposición patrimonial en Venezuela de 2.273 millones

07 marzo, 2017
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Actualizado: 07 marzo, 2017 20:20
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Repsol tiene una importante presencia en Venezuela, un país donde la inflación en 2016 puede superar el 500%, con una exposición patrimonial a 31 de diciembre de unos 2.273 millones de euros, según se recoge en sus cuentas consolidadas del ejericico 2016.El negocio internacional de Repsol es una bomba de relojería en muchos païses. Desde Ecuador a Brasil pasando por Bolivia, Ecuador o países africanos como Argelia, Libia o Angola. Pero quizás uno de sus principales problemas está en Venezuela, el país soñado por el líder de Podemos, Pablo Iglesias y sus seguidores, que proponen la nacionalización de todas las empresas energéticas, y que para Repsol es uno de sus principales activos internacionales.
Repsol, según recoge su informe de cuentas consolidadas de 2016, desarrolla sus operaciones en Venezuela a través de las empresas mixtas de crudo E.M. Petroquiriquire, S.A. y E.M. Petrocarabobo, S.A., así como de las licenciatarias de gas Quiriquire Gas y Cardón IV, S.A. La producción media en Venezuela, principalmente de gas, en 2016 alcanza los 76,2 miles de barriles equivalentes de petróleo día (47,7 en 2015) y sus reservas probadas a 31 de diciembre ascienden a 595 millones de barriles equivalentes de petróleo.
La petrolera española, dirigida por dos reconocidos independentistas, el catalán Andoni Brufau, su presidente, y el vasco Josu Jon Imaz, su consejero delegado, reconoce una exposición patrimonial de Repsol en la Venezuela de Nicolás Maduro a 31 de diciembre de unos 2.273 millones de euros, que incluyen fundamentalmente la financiación en dólares otorgada a las filiales venezolanas. Esa fuerte exposición de riesgo de Repsol en la republica bolivariana supera el beneficio de 1.922 millones de la petrolera española en 2016.

Devaluaciones constantes del bolívar

Repsol añade como graves riesgos a su negocio que Venezuela tiene un sistema cambiario regulado que ha sufrido devaluaciones recientes, una economía que presenta altos niveles de inflación y un sector petrolero con una elevada intervención y participación del sector público.
Así, la petrolera describe que desde febrero de 2003 está en vigor en Venezuela un régimen de control cambiario gestionado por el Banco Central de Venezuela y el Ministerio del Poder Popular de Economía y Finanzas. Estos organismos han dictado diversas normas que han venido regulando las modalidades de compra venta de divisas en Venezuela. Más recientemente, el 10 de marzo de 2016 entró en vigor el Convenio Cambiario nº 35, estableciendo un nuevo esquema de administración de divisas consistente en dos tipos de cambio diferenciados:
1.- Protegido (DIPRO): con una cotización inicial de 10 bolívares/dólar y dirigido únicamente a bienes y servicios y remesas identificadas como prioritarias.
2.- Complementario (DICOM): tipo de cambio flotante controlado que se aplica con carácter general. Su cotización inicial fue de 207 bolívares/dóalr y a 31 de diciembre de 2016 674 bolívares/dólar.
Adicionalmente, desde 2004 es aplicable el Convenio Cambiario nº 9 a los ingresos de Empresas Mixtas provenientes de las exportaciones de hidrocarburos. Estos ingresos podrán mantenerse en cuentas en divisas en el exterior con el fin de atender los pagos y desembolsos que corresponda realizar fuera de Venezuela. El 27 de mayo de 2016, entró en vigor el Convenio Cambiario nº 37, que permite a las empresas privadas titulares de licencias de gas (Cardón IV, S.A.) el mantenimiento de los ingresos en dólares propios de su actividad en el exterior, con el fin de atender los pagos y desembolsos que corresponda realizar fuera de Venezuela. Asimismo, establece que dichas sociedades no podrán adquirir divisas a través de los sistemas cambiarios oficiales.

674 bolivares por un dólar e inflación del 500%

En este contexto, Repsol mantiene el dólar como moneda funcional de la mayor parte de sus negocios de exploración y producción de hidrocarburos en Venezuela (principalmente desarrollados a través de sus inversiones contabilizadas por el método de la participación Cardón IV, S.A., Empresa Mixta Petroquiriquire, S.A. y Empresa Mixta Petrocarabobo, S.A.), si bien, a efectos fiscales, el bolívar es la moneda de referencia para las liquidaciones de impuestos.
En las compañías cuya moneda funcional es el bolívar (fundamentalmente Quiriquire Gas, S.A), Repsol ha utilizado para la elaboración de los presentes estados financieros el tipo de cambio DICOM -674 bolívarles /dólar- para la conversión de bolívares a euros.
Y todo ello en un país con una inflación totalmente descontrolada. Así Repsol apunta que, según la información publicada por el Banco Central, la tasa de inflación ha sido 68,5% en 2014 y 180,9% en 2015. Durante 2016, el Banco Central de Venezuela no ha publicado oficialmente el dato de inflación acumulada; sin embargo, según informes no oficiales de los que se hace eco Repsol, la inflación acumulada a 31 de diciembre de 2016 se estima que asciende al 525,1%.

Regulación y participación pública

Es otro de sus riesgos en Venezuela. En el sector de Oil & Gas. Repsol desarrolla su actividad a través de empresas mixtas cuya constitución y condiciones para realizar sus actividades primarias requieren la aprobación previa de la Asamblea Nacional. En el caso de las restantes compañías, tales como Cardón IV y Quiriquire Gas, sus Licencias son otorgadas por el Ministerio del Poder Popular de Petróleo.
En 2016 y 2015 se han reconocido deterioros de valor de los activos del Grupo en Venezuela por importe de 196 y 408 millones de euros respectivamente.

1.200 millones para PDVSA

El 6 de octubre de 2016, Petroquiriquire, S.A., Repsol y PDVSA firmaron varios acuerdos para reforzar la estructura financiera de la primera y permitir el desarrollo de su Plan de Negocios, que incluyen el otorgamiento por Repsol de una línea de crédito por importe de hasta 1.200 millones de dólares con una garantía de PDVSA, que se destinarán al pago de dividendos de Repsol, de inversiones de capital y gastos operativos de Petroquiriquire; y (ii) el compromiso de PDVSA de ceder a Petroquiriquire, S.A. los pagos derivados de contratos de venta de crudo u otros medios, en cuantía suficiente para pagar inversiones de capital y gastos operativos de la empresa mixta no cubiertos por la financiación de Repsol, servicio de la deuda y pago de los dividendos de Repsol generados cada ejercicio. En sólo tres meses, PDVSA ya había usado casi la mitad de esos fondos. A 31 de diciembre la disposición de dicha línea de crédito ha ascendido a 544 millones de dólares, que corresponden fundamentalmente al pago a Repsol de los dividendos pendientes de los años 2010 a 2013.

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