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La inmobiliaria del Sabadell, Solvia, en el Barcelona Meeting Point

El salón inmobiliario de Barcelona sufre una caída de inversores extranjeros del 20%

El golpe de Estado en Cataluña no deja ni un sector libre de la inseguridad jurídica. Turismo, inversión, parte de la industria y ahora a uno de los escaparates más importantes de cara a la inversión internacional: el Barcelona Meeting Point.

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El salón inmobiliario celebra su 21 edición con una caída del 15% en los inversores internacionales, una cifra preocupante dentro de un sector en auge, más debido al alquiler, que registra máximos históricos en Barcelona. Los inversores extranjeros muestran así la preocupación existente ante la falta de seguridad jurídica por el órdago separatista de Carles Puigdemont, que tiene hasta las 10:00 horas de hoy para responder al requerimiento del presidente del Gobierno sobre cómo va a restituir la legalidad en Cataluña.

Los congresistas en este espacio inmobiliario apuntan a dos asuntos de vital importancia: la situación del sector, en un momento de recuperación, y la inseguridad jurídica generada por la Generalitat, que ha provocado la fuga masiva de empresas y dinero de particulares. Los stands se han incrementado en esta feria, hasta alcanzar los 265. No obstante, falla la demanda, con menos asistencia de congresistas.

Unos visitantes recorren el salón inmobiliario Barcelona Meeting Point, inaugurado hoy y que hasta el 22 de octubre

La caída en el número de inversores extranjeros llega a ser del 20%, según las propias estimaciones del Barcelona Meeting Point. Una muestra de que los inversores prefieren dejar pasar oportunidades antes que enfrentarse a los riesgos derivados del golpe de Estado. Como ya han hecho los hoteles con sus clientes, el Barcelona Meeting Point trata de llamar a la calma y la tranquilidad, asegurando a los inversores que la situación se arreglará. Pero nadie se fía de lo que vaya a ocurrir en Cataluña, más cuando la situación está tan tensa que el Gobierno ya tiene listas las medidas a adoptar para devolver Cataluña a los ciudadanos.

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Los inversores ponen en rojo a Cataluña: el riesgo se llama recesión

Los inversores han puesto en rojo a Cataluña, por lo que se ha paralizado no solo esta parte de la circulación de capitales, sino también el consumo y la demanda turística. Un duro golpe que se nota ya en sectores como la venta de vehículos, con una caída del 30%, o las reservas hoteleras, de hasta el 40% en algunos casos y del 20% de media. Y esto en tan solo dos semanas, desde el pasado referéndum ilegal del 1 de octubre.

Cataluña se encuentra en un escenario de incertidumbre total, sin arrojar luz de cara al futuro ya que por primera vez se entrara en una situación desconocida con la aplicación del 155. Ni hay garantía jurídica ni tampoco institucional, más cuando el presidente de la Generalitat no aclara si declaró la independencia, y los socios más radicales del Gobierno autonómico le exigen una declaración unilateral de independencia.

Maqueta de un complejo residencial en el Barcelona Meeting Point

Las agencias de rating, de viajes, embajadas y otras instituciones están advirtiendo a sus clientes y conciudadanos sobre los riesgos de invertir o ir a Cataluña. El principal de ellos es un escenario de recesión económica de cara al próximo año, incluso si no hay independencia.

Y la Generalitat vuelve a culpar al Estado

La realidad es que la desconfianza es lo único que crece en Cataluña, y con ella los inversores prefieren otras zonas más seguras y sin riesgos. La Generalitat culpa al Gobierno de España de la situación excusándose en la actuación policial para requisar urnas y cerrar colegios. No obstante, las imágenes, algunas duras, no difieren en las cargas policiales realizadas por los Mossos de Esquadra durante las manifestaciones de indignados en 2012. O como fue asediado el Parlamento autonómico, donde la Generalitat se presentó como acusación particular. La batalla de la comunicación en este sentido la tienen ya perdida.

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