El presidente de la compañía francesa de ferrocarriles SNCF, Jean Castex, ha dicho este viernes que, antes de sacar consecuencias del accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que fallecieron 69 personas, habrá que conocer las causas precisas y que, en cualquier caso, en Francia los sistemas de seguridad no son los mismos.
Castex, en la inauguración de los nuevos trenes de alta velocidad (TGV) de Alstom en la línea París-Marsella, ha recordado a la prensa que la Sociedad Nacional de Ferrocarriles de Francia (SNCF) es también operador de trenes en España, con la marca Ouigo, y que el siniestro de Toledo, les ha «afectado mucho» porque hubo «muchas víctimas».
Preguntado por EFE si van a modificar los protocolos de seguridad en Francia tras el accidente en España, ha respondido que, en primer lugar, «tenemos que conocer las causas precisas».
La seguridad, una prioridad para SNFC, dueña de Ouigo
El antiguo primer ministro francés ha explicado que están siguiendo la investigación en España y que «está descartado sacar enseñanzas sistémicas de informaciones parciales».
También ha subrayado que en Francia los «sistemas de seguridad no son los mismos» que en España, como ha precisado el responsable de su filial SNCF Réseaux, que es la encargada de gestionar la red ferroviaria, como Adif en España.
«La movilización por la seguridad de nuestros viajeros y, por tanto, las inversiones en la red son verdaderamente la gran prioridad del grupo SNCF», ha insistido Castex.
El ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, asegura que inaugurar una vía o cambiar el balasto o las catenarias es menos espectacular que inaugurar un tren nuevo
Sobre esta cuestión se ha pronunciado el ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, que también ha acudido a la ceremonia de inauguración del llamado TGV Nueva Generación. Ha confirmado que la semana próxima firmará un nuevo contrato con SNCF Réseaux para aumentar en un 50 % las inversiones en las infraestructuras.
En concreto, eso significará que se dedicarán 1.500 millones de euros más cada año, con lo que, a partir de 2028, se destinarán 4.500 millones anuales para renovar y modernizar la red.
Tabarot, que ha aludido al accidente de Urda, ha reconocido que inaugurar una vía o cambiar el balasto o las catenarias es menos espectacular que inaugurar un tren como el TGV Nueva Generación, «pero es indispensable para la seguridad ferroviaria».
