S&P ve díficil una ampliación de capital en Banco Popular

S&P ve díficil una ampliación de capital en Banco Popular

02 marzo, 2017
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Actualizado: 02 marzo, 2017 14:48
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S&P ha pedido al Banco Popular la presentación de su nueva estrategia tras la llegada de Emilio Saracho a la presidencia de la entidad financiera.
La agencia de calificación pide que esta estrategia se revele cuanto antes tras considerar que se ha perdido «algo de credibilidad en el equipo gestor» y en su anterior plan. Asimismo, ve incertidumbre sobre cómo «se solucionarán los problemas en el futuro». En este sentido, ha destacado que el plan será estudiado por S&P ante una modificación del rating.
Saracho debería anunciar «de forma más o menos rápida» la nueva estrategia que seguirá el banco, cuyo objetivo principal debe ser reducir sus activos improductivos. Sobre el proyecto Sunrise, con el que la entidad esperaba traspasar unos 6.000 millones de euros en activos inmobiliarios problemáticos a una especie de «banco malo», han dicho que es una operación que ven «difícil«.
Sobre la posibilidad de que el Banco Popular lleve a cabo una nueva ampliación de capital, la agencia lo ve difícil, ya que a su parecer, «no se puede ir al mercado cada seis meses«.
«La situación financiera del Popular es delicada» y así lo reflejan las calificaciones de S&P según han añadido las mismas fuentes, para quien aunque los ratios actuales de capital regulatorio de la entidad «están bien», estarán más ajustados conforme se vaya avanzando hacia la implementación completa, en 2019, de la normativa europea Basilea III de no haber generación orgánica de capital suficiente.
Por otro lado, S&P ha asegurado que la banca española ha experimentado una mejora en los últimos años. Los analistas creen que los bancos operen con un colchón de capital confortable por encima de los mínimos requisitos regulatorios. La posible integración de Bankia y BMN «puede ser el punto de partida para que se empiecen a ver más movimientos» en el sector bancario español, ha concluido S&P.
Aunque en una magnitud muy distinta, gestionar el elevado volumen de activos improductivos es también un reto al que tiene que hacer frente el resto del sistema financiero español según S&P, que aunque ha destacado la reducción que se ha llevado a cabo, prevé que a finales de 2018, dichos activos todavía representen el 11% de la cartera crediticia total. En 2015, dichos activos representaron el 16,4%, un porcentaje que se reducirá al 15% en 2016, y al 13% en 2017.
«El nivel de activos problemáticos seguirá siendo alto, pero las pérdidas esperadas están en su gran mayoría provisionadas«, han asegurado las mismas fuentes, que no obstante, han considerado de que el sector financiero español tardará muchos años en alcanzar los niveles de otros países.
Además de la reducción de los activos improductivos, la banca española tiene más desafíos futuros según S&P, como la gran dependencia a la financiación externa o la mejora de la rentabilidad, que según ha estimado, es «difícil que mejore de forma significativa», aunque sí lo hará moderadamente.
La mejora de rentabilidad vendrá vía reducción de las provisiones -que este año alcanzarán niveles normalizados- y la gestión de los costes tal y como considera S&P que al respecto, ha dicho que «más consolidación tendría sentido». Un nuevo proceso del que las más beneficiadas serían las entidades medianas.
 

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