La tarjeta de crédito no cabe en el monedero electrónico

La tarjeta de crédito no cabe en el monedero electrónico

01 marzo, 2016
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Actualizado: 01 marzo, 2016 0:00
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El walkman, el busca, la máquina de escribir, el disquete… Tuvieron su momento y todos lo disfrutamos. Sin embargo, el tiempo ha dado paso a otras muchas herramientas que hacen las veces de las anteriormente citadas. Y con creces. El motivo: la comodidad.

Ahora, el dinero y hasta la tarjeta de crédito o débito están bajo la amenaza del monedero electrónico. Y es que si Internet revolucionó casi todo, el Internet de las cosas está amenazando a otros sectores antes protegidos por el paraguas de la “todopoderosa» banca. Pero ya nada puede escapar de las nuevas tecnologías, y el monedero electrónico, es decir, el poder realizar pagos con el móvil, o con un reloj o, quién sabe, con un anillo, dejará desfasadas a las tarjetas de crédito. De momento, cada vez son más las aplicaciones que permiten realizar pagos contactless a través del teléfono móvil: SamsungPay, ApplePay, BBVA Wallet, CaixaBank Pay, Santander Wallet… Sin embargo, ojo. La mayoría de estos monederos electrónicos, de momento, no hacen las veces de tarjeta de crédito, sino que gestionan una tarjeta ya existente, por lo que no son un sustituto, sino un complemento. Javier Jiménez Campos, director de Desarrollo de Negocio de Soluciones para el Comercio en Wincor Nixdorf, explica que sobre todo «es en el comercio electrónico donde los digital wallet (monederos electrónicos) solucionan la dificultad de tener que teclear el número de tarjeta, la fecha de caducidad, el código de seguridad o el nombre. Pero actualmente la mayoría de los wallet están conectados de alguna forma al plástico. En el punto de venta tradicional, el uso del pago móvil es un reto. Insertar la tarjeta es fácil y familiar para el usuario. En este escenario, el pago móvil se ve impulsado por el uso de cupones, descuentos o programas de fidelización». Es decir, que aunque suponen una amenaza, no es inminente y necesitan ganchos para atraer público. De hecho, como señala Jiménez Campos, «en mercados tan importantes como el de Estados Unidos con más de 1.000 millones de tarjetas entre crédito y débito, el pago en el ecosistema de pago móvil no superó el 5% en el pasado año». De hecho aquí, según datos del Banco de España, la cantidad de tarjetas bancarias en circulación en el tercer trimestre de 2015 creció un 1,56% respecto al anterior trimestre, y en las tarjetas de crédito el aumento fue todavía mayor, del 2,66%.

Con datos como estos, es comprensible que desde MasterCard todavía no lo vean como una amenaza actual: «La tarjeta física no va a desaparecer de forma inminente. Sí es verdad que cada vez con más fuerza y cada vez más deprisa van a aparecer sustitutos o reemplazos de la tarjeta, nuevas formas de pago en otros dispositivos, y poco a poco estos medios acabarán siendo más cómodos para el cliente que la propia tarjeta. Algo que es quizás una característica inherente del mundo que vivimos, el digital», explica Paloma Real, directora de Desarrollo de Negocio e Innovación de MasterCard. De hecho, dicen ver al monedero electrónico no como una amenaza, sino como una oportunidad: «Al final se trata de cambiar el soporte tradicional de los medios de pago, que tradicionalmente han estado en tarjeta, a cualquier dispositivo móvil. Ahora, con el Internet de las cosas, cualquier dispositivo tiene la posibilidad de estar conectado y de acceder a una tarjeta. Lo vemos una oportunidad, no una amenaza».

Eso sí, el camino que les queda por recorrer a las compañías implicadas en el monedero electrónico para alcanzar a las compañías de tarjetas de pago o a los propios bancos puede no ser tan largo, ya que se estima que el volumen de pagos electrónicos se vea triplicado para el 2017. De hecho ya existen compañías como PayPal que permiten abrir cuentas. Algo que para Jiménez Campos «supone no solo una amenaza para las compañías de tarjetas como VISA, MaterCard o AMEX, sino principalmente para los bancos. Los bancos deben reinventarse a sí mismos desarrollando nuevas formas de pagar bienes y servicios siguiendo el ejemplo de Dinamarca, donde el Danske Bank permite a sus clientes transferir dinero desde su cuenta directamente a su número de móvil para usarlo como pago en los comercios registrados, y ya tienen más de un millón de usuarios activos. La realidad es que el pago móvil o digital está mermando ya el negocio que tienen los bancos con las comisiones derivadas de las transacciones con tarjeta física. Lo que veremos en los próximos años será una batalla por mantener la titularidad de los clientes», concluye Jiménez Campos.

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