El fabricante de automóviles sueco, pero bajo el control del grupo automovilístico chino Zhejiang Geely, Volvo Cars ha informado este viernes de una pérdida neta de 4.600 millones de coronas (414 millones de euros) en los nueve primeros meses del año, un 77 % más que en los mismos meses de 2025
El resultado se vio afectado por un mix de ventas y de fijación de precios negativo, junto con una menor venta de licencias y una depreciación y amortización más altas, ha explicado la compañía en su balance.
Volvo Cars anunció el despido de 2.500 empleados (cerca de un 6 % del total), 2.000 de ellos en Suecia, para ahorrarse 5.000 millones de coronas suecas (450 millones de euros) adicionales.
La facturación ascendió a 217.200 millones (19.536 millones de euros), un 17 % menos.
La pérdida neta de explotación (ebit) se duplicó hasta los 3.200 millones (288 millones de euros).
Volvo Cars vende un 10% menos
Volvo Cars vendió 460.000 vehículos, la mitad de ellos eléctricos, entre enero y septiembre, un 10 % menos.
En el tercer trimestre, Volvo Cars, controlada por la firma de automoción china Geely, perdió 5.700 millones (513 millones de euros) netos, frente a una ganancia de 4.500 millones (405 millones de euros) un año antes.
El resultado obedece a una evolución negativa de los mercados chino y estadounidense.
En el primero, los ingresos se redujeron a la mitad por la intensa competencia de las nuevas alternativas locales en la gama prémium.
El mercado estadounidense se ha visto influido por los efectos negativos continuos de los aranceles y la eliminación de los incentivos para los modelos eléctricos, ha resaltado Volvo Cars en su balance.
La facturación cayó un 23 % interanual hasta 66.900 millones de coronas suecas (6.017 millones de euros).
El ebit pasó de un valor positivo de 6.400 millones (576 millones de euros) a una pérdida de 5.600 millones (504 millones de euros).
Volvo Cars vendió 141.000 coches en el tercer trimestre, un 11 % menos que en el mismo período del año pasado.
El director ejecutivo de la firma sueca, Håkan Samuelson, ha calificado el balance de «muy decepcionante».


