El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha remitido un escrito al juez en el que informa de que las joyas que se hallaron en una caja fuerte de su despacho son un regalo que le hizo en 2007 el entonces rey de Arabia Saudí, ya fallecido, y pide cooperación internacional a este país para acreditarlo.
El exlíder del PSOE ha enviado un escrito al juez José Luis Calama, al que ha tenido acceso EFE, en el que explica que tres juegos de joyas incautados fueron un obsequio de Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud -fallecido en 2015- que éste le entregó en su vivienda familiar del Palacio de la Moncloa en junio de 2007, durante su viaje oficial a España los días 18 y 19 de ese mes, con Zapatero como presidente del Gobierno.
Los tres conjuntos estan conformados por collar, pulsera, sortija y pendientes y diferenciados por las gemas -rubı́es, esmeraldas y zafiros- que, según la defensa de Zapatero, superan el 90 % del valor de las más de 60 joyas halladas en su oficina.
Fueron una «atención personal» del monarca y el expresidente las aceptó, según su versión, por «deferencia»; las guardó junto a joyas de origen familiar y otros regalos de amigos «sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material».
Zapatero insiste en que las joyas tienen un valor menor al calculado por la joyería Ansorena
Zapatero insiste en que las joyas tienen un valor menor al calculado por la joyería Ansorena, de 1,3 millones de euros, y se excusa por no haber ofrecido en un plazo más breve una explicación sobre su origen -tras decirle al juez el pasado 17 de junio que lo haría en diez días-, un retraso que achaca a los 19 años transcurridos desde el regalo recibido.
El expresidente, que busca «neutralizar los indicios» que puedan existir sobre esas joyas, ha presentado este escrito después de que el juez fijase un plazo de tres días para que aportase documentación al respecto.
Zapatero, investigado por presunto delito fiscal y contrabando por las joyas, no ha aportado documentación que acredite el origen de las doce piezas engarzadas en oro blanco, sino que únicamente ha remitido noticias sobre el viaje a España del monarca saudí y copia de las cartas que ha enviado a este país para corroborar su relato.
Dos cartas remitidas a Arabia Saudí en las que pide «honrar a la verdad»
El exlíder socialista explica que el 16 de junio, un día antes de declarar ante el juez, remitió, a través de la Embajada de Arabia Saudí en Madrid, una carta al jefe de protocolo de la Corte Real en la que pedía que, «con la única pretensión de honrar a la verdad», corroborase que las joyas fueron un regalo del citado monarca.
Insistió Zapatero con otra misiva el 12 de agosto y avisó de que «instaría» a que el juez solicitase cooperación jurídica de Arabia Saudí.
Y eso es justo lo que ha hecho ahora en su escrito, en el que pide a Calama que, si considera «insuficiente» su explicación, solicite al país esa cooperación judicial en busca de la «confirmación oficial del regalo» que recibió Zapatero en la visita del monarca a España.
Pide al juez que pregunte al país si, en el citado viaje oficial, el rey Abdullah Bin Abdulaziz entregó a Zapatero «un obsequio de carácter personal» que consistía en esos tres juegos de joyería.
Es, dice Zapatero, una «diligencia de comprobación» que, de considerarse necesaria, «permitiría despejar definitivamente» la cuestión del origen de las joyas.
Resta valor al resto de joyas
Más allá de las doce piezas que forman los tres conjuntos de rubíes, esmeraldas y zafiros, el resto de las 67 tienen, según la defensa, muy distinto valor: 11 de ellas se consideran «sin valor» y 25 no alcanzan los 1.000 euros de valor de mercado y en conjunto, estas joyas alcanzan un valor del 6,8% del total estimado.
Las otras joyas son, según Zapatero, objetos que «a lo largo del tiempo» han pasado a su disposición y de su núcleo familiar y «proceden de antepasados y recuerdos de familia y forman parte del ajuar familiar, al igual que algún que otro obsequio que ha recibido por diferentes relaciones de amistad». Están en su poder «desde hace muchos años» y son irrelevantes para la causa, según la defensa.


