Un escudo magnético de la NASA podría recuperar los mares de Marte

Un escudo magnético de la NASA podría recuperar los mares de Marte

06 marzo, 2017
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Actualizado: 06 marzo, 2017 19:23
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La NASA ha comentado algunos de los proyectos espaciales que estudia Asociación de Universidades de Investigaciones Espaciales (USRA, por sus siglas en inglés) y podrían comenzar antes de 2050.
Entre esas iniciativas destaca la creación de un ‘escudo magnético’ que mejoraría la atmosfera de Marte con el fin de facilitar las futuras misiones a ese planeta.
Así, detalla que un gran dipolo con un circuito eléctrico cerrado colocado en un punto estable entre el Sol y el planeta rojo, llamado Marte L1, podría generar un campo magnético artificial lo suficientemente potente como para proteger a Marte de las partículas solares de alta energía.
Ciertas simulaciones indican que una protección de este tipo podría ayudar a que Marte recuperara sus mares y lograra la mitad de la presión atmosférica de la Tierra en cuestión de años.

¿Se puede reutilizar en el espacio?

Todos los años se lanzan al espacio decenas de satélites de observación de la Tierra o de telecomunicaciones. Cumplida su vida útil sus piezas no se recuperan, tampoco las de los cohetes, pero ¿es posible la reutilización en el espacio? La misión Space Rider lo va a intentar.
Space Rider es un proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA), con participación española, que se lanzará previsiblemente en 2020. Está basado en el vehículo IXV (Vehículo Experimental Intermedio, en sus siglas en inglés), de cuyo vuelo y reentrada a la atmósfera se acaban de cumplir dos años: el 11 de febrero de 2015 éste logró amerizar en el océano Pacífico al oeste de las islas Galápagos.
Y lo hizo en 1 hora 37 minutos de vuelo después de alcanzar los 413 kilómetros de altura respecto a la Tierra, tras lo que descendió a una velocidad de unos 27.000 kilómetros por hora y utilizó la atmósfera para frenar; a través de ella planeó antes de desplegar los paracaídas a 25 kilómetros de altura.
Durante la entrada hipersónica, la nave -de cinco metros de largo y dos toneladas de peso- tomó una gran cantidad de datos, gracias a los más de 300 sensores con que estaba equipada y un sistema de guiado, navegación y control (GNC) realizado por la empresa española SENER.

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