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Escuelas Católicas pide estabilidad política para trabajar por la educación

Recuerdan la promesa de la Ley de la Carrera Profesional Docente

Escuelas Católicas Castilla y León estimó hoy que, ante la repetición electoral, se vive un momento “propicio” para solicitar a los partidos políticos “un clima de estabilidad” que permita trabajar “conjuntamente” por la mejora de la calidad del sistema educativo. Así lo pusieron de manifiesto el secretario autonómico de Escuelas Católicas, Leandro Roldán, que se reunió con representantes de los centros católicos concertados de Burgos, junto con el presidente de la delegación de Escuelas Católicas en Burgos, Javier Pérez de la Canal.

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En este encuentro se puso de manifiesto temas relevantes como las novedades jurídicas y pedagógicas que afectan a los centros de la región, o los numerosos retos futuros que tiene la educación.

En el inicio del nuevo curso, coincidiendo con un nuevo equipo en la Consejería de Educación, Escuelas Católicas Castilla y León garantizó que trabajará junto al Gobierno el cumplimiento de varios compromisos electorales y seguirá defendiendo el modelo educativo de la organización, un modelo avalado por “su calidad, experiencia e innovación educativa”, y que busca potenciar las capacidades de sus alumnos.

De esta manera, la organización pedirá a la consejera de Educación, Rocío Lucas, la puesta en marcha de las promesas electorales lanzadas hace unos meses, como el acuerdo firmado para la aplicación de la Ley de la Carrera Profesional Docente a los profesores de la enseñanza concertada. También se pedirá a la Consejería de Educación que se dé cumplimiento a promesas como la universalización de la gratuidad en el primer ciclo de Infantil, además de que Escuelas Católicas apuesta por la gratuidad gradual “con un estudio económico previo” ya que los centros de Infantil no son suficientes para conseguir esta universalización.

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También se considera necesario actualizar el acuerdo de centros en crisis para la enseñanza concertada, mejorando la ratio de profesorado para posibilitar el mantenimiento de empleo en el caso de los centros que vean reducidas sus unidades y para conseguir una mayor dotación horaria que permita disminuir la precariedad laboral y obtener una mejora organizativa, ya que cada curso es mayor el número de programas educativos, unidades de apoyo o sustituciones que se cubren con esta insuficiente dotación horaria.

Por último, la patronal insistirá en defender una “justa” financiación de conciertos y un aumento en la partida general de otros gastos, destinada al pago del personal no docente y al equipamiento necesario para llevar a cabo la labor educativa y al mantenimiento del centro. Esta partida presupuestaria “sigue siendo insuficiente” y no garantiza un mantenimiento mínimo, por eso Escuelas Católicas Castilla y León demanda desde hace muchos cursos que se realice un análisis “profundo” con el estudio del coste real del puesto escolar para que pueda aumentar esa partida presupuestaria a nivel nacional.

El curso 2019-2020 ha arrancado en los centros católicos concertados de Burgos con una representación del 35,2 por ciento del total de alumnos de la provincia en sus aulas. Estos colegios, un total de 29 en Burgos, cuentan con 19.055 alumnos, una cifra que se mantiene estable con respecto al curso anterior.

Los centros burgaleses pertenecen a la red de Escuelas Católicas Castilla y León, una comunidad educativa que reúne a 100.053 alumnos en la región, con un 28,7 por ciento de representatividad global. Son 180 centros escolares en los que trabajan 9.000 profesionales (1.691 en Burgos) -entre docentes y personal de administración y servicios-.

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La última resolución de conciertos de la Consejería de Educación de Castilla y León para el curso 2019-2020 dejó en los centros de Escuelas Católicas de Burgos un total de 822 unidades, tres más que el curso pasado. Los colegios burgaleses cuentan con 40 secciones bilingües repartidas en 24 centros, y además 16 de ellos refuerzan su enseñanza de idiomas con el Plan PIPE (Plan de Plurilingüismo Educativo) y tres con el Plan BIBE para Infantil, proyectos educativos impulsados por Escuelas Católicas Castilla y León para complementar la enseñanza de idiomas.

En este curso el mayor incremento de unidades en la concertada de Castilla y León se ha producido en Formación Profesional (FP), con ocho unidades nuevas que permiten a los centros concertados continuar mejorando su oferta y ampliando el mapa escolar de FP en Castilla y León. “Pero seguiremos insistiendo a la Consejería de Educación para que ofrezca una mayor flexibilidad a nuestros centros para atender con rapidez y suficiencia las demandas de los alumnos”, comentó Leandro Roldán.