¿Están los jóvenes preparados para ir a la universidad?

¿Están los jóvenes preparados para ir a la universidad?

04 julio, 2017
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Actualizado: 04 julio, 2017 18:28
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Un estudio revela que la generación ‘millenial’ no está preparada para vivir la experiencia universitaria ni para hacer frente a la ansiedad que este cambio genera en sus vidas ya que se cree que sus expectativas de lo que puede ser su etapa universitaria no concuerdan con la realidad.

Según ha publicado The Independent, dos tercios de los jóvenes encuestados esperaban tener más tiempo para sus lecturas universitarias que el que tenían durante su etapa en el instituto. Pese a que la mitad de los estudiantes consideraban que eran buenon en los temas económicos y financieros, más de un 50% de los entrevistados no sabía cómo pagar una factura. Incluso la mayoría de ellos no sabía cuánto puede suponer pagar los costes básicos, como el alquiler de una vivienda.

También dos tercios de aquellos que sufrían problemas de salud mental, tenían la intención de declararlo a su universidad, esperando que la institución avisaría a sus padres en caso de que ocurriera algo inesperado. No obstante, la mayoría de estudiantes universitarios tienen 18 años, la edad legal para ser considerado adulto y por tanto, independiente en cuanto a los asuntos escolares.

El Instituto Superior de Educación Política ha sido la institución encargada de realizar el estudio y para ello 2.000 universitarios fueron entrevistados.

Además, los expertos creen que el hecho de que los universitarios no estén preparados para esto puede deberse a las «estrategias fallidas de los padres», pues consideran que los «millenials quieren buenos comentarios sobre su trabajo, pero lo que realmente quieren son elogios, pues cuando se les critica, lloran o renuncian».

Los problemas de sueño o la falta del mismo pueden generar tendencias suicidas en adultos jóvenes, según un informe que la estadounidense Universidad de Stanford presentó

El reporte señala que el tratamiento de los problemas relacionados con la falta de sueño puede aliviar la tendencia suicida, la segunda causa en el país de muertes de adultos jóvenes, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

«El suicidio es el resultado trágico de enfermedades psiquiátricas que interactúan con múltiples factores de riesgos biológicos, psicológicos y sociales», destacó Rebecca Bernert, profesora de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de Stanford y autora principal del informe.

«Las alteraciones del sueño se diferencian de otros factores de riesgo porque son visibles como una señal de alarma, aunque no estigmatizan y son altamente tratables», enfatizó Bernert.

Publicado en la revista científica Diario de Psiquiatría Clínica el reporte ofrece una luz importante para el tratamiento de este problema, que causó la muerte a cerca de 44.000 estadounidenses en 2016, según la Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio.

La investigación recogió tanto información objetiva como reportada por los participantes, 50 adultos de edades entre 18 y 23 años y alto riesgo de suicidio, seleccionados de una base de investigación de cerca de 5.000 estudiantes universitarios.

Igualmente aquellos que reportaron mayor cantidad de horas de insomnio y pesadillas mostraron tendencias suicidas más altas

El sueño de los participantes en el estudio fue observado objetivamente durante una semana durante la cual usaron un sensor especial en su muñeca -validado para mediciones de sueño- para determinar si dormían o estaban despiertos y tratando de dormir.

Tanto al inicio de la investigación como 7 y 21 días después, los participantes respondieron cuestionarios diseñados para medir la gravedad de sus síntomas suicidas, insomnio, pesadillas, depresión y consumo de alcohol.

Aquellos que tenían un mayor grado de variación del momento en que se dormían por la noche así como de la hora a la que se despertaban mostraron una tendencia superior a experimentar síntomas suicidas en las revisiones de los siete y 21 días.

«Los trastornos del sueño y las ideas suicidas son ambos síntomas de depresión, por lo que es crítico desentrañar estas relaciones y evaluar los factores que sobresalen para predecir el riesgo», anotó Bernert.

«Creemos que el estudio de las perturbaciones del sueño puede representar una importante oportunidad para la prevención del suicidio», opinó.

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