El expresidente no ejecutivo del Banif: La liquidación era «inimaginable»

El expresidente no ejecutivo del Banif: La liquidación era «inimaginable»

30 marzo, 2016
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Actualizado: 30 marzo, 2016 0:00
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Lisboa, 30 mar.- El expresidente no ejecutivo del Consejo de Administración del Banco Internacional de Funchal (Banif), el exministro portugués Luís Amado, consideró «precipitada e inimaginable» la liquidación de la entidad, que fue vendida al grupo bancario español Santander.

En la comisión de investigación parlamentaria sobre la disolución del banco, Amado, que fue ministro de Exteriores con dos gobiernos socialistas entre 2005 y 2011, atribuyó el colapso a las apretadas reglas de la Comisión Europea y a la pasividad del Banco de Portugal (BdP).

El antiguo administrador se refirió, al igual que el expresidente del Banif Jorge Tomé, al daño que hizo una noticia televisiva que generó el pánico entre los depositantes.

El 15 de diciembre del 2015, el canal TVI 24 horas adelantó la intervención del Banif, que, a partir de ese día, empezó a perder depósitos hasta alcanzar los casi 1.000 millones de euros (el 16 % del total).

«El banco se sintió apoyado por el Gobierno, pero el BdP tardó en reaccionar», lamentó Amado.

Cinco días más tarde, el 20 de diciembre, el BdP optó por liquidar la entidad, dividiéndola en tres partes y vendiendo la saneada al Santander por 150 millones de euros, un precio considerado por muchos insuficiente.

La firma española, además, recibió otros 2.000 millones de euros en concepto de garantías y para cubrir «contingencias futuras».

El coste total para el Estado portugués se calcula que llegará hasta alrededor de 3.000 millones de euros.

En enero de 2013, el Estado portugués ya había inyectado en el Banif 1.100 millones de euros para que cumpliera con los requisitos mínimos de capital.

Además, al menos 40.000 pequeños accionistas y obligacionistas fueron afectados por la liquidación del Banif.

Ésta es la quinta comisión de investigación parlamentaria a la banca portuguesa en apenas ocho años, un instrumento utilizado ya el año pasado para depurar responsabilidades en la caída del Banco Espírito Santo (BES), por aquel entonces una de las más importantes entidades financieras del país.

Banif llegó a ser el octavo mayor banco comercial de Portugal con notable presencia en las islas Azores y en Madeira, a la vez que mantuvo filiales operacionales en otros países, como Malta, Cabo Verde o Brasil. EFE

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