Las finanzas islámicas emergen como una oportunidad para empresas españolas

Las finanzas islámicas emergen como una oportunidad para empresas españolas

30 mayo, 2016
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Actualizado: 30 mayo, 2016 19:01
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Las finanzas islámicas, regidas por la «sharía» o ley islámica, emergen como una nueva oportunidad para las empresas españolas, en concreto para las de infraestructuras, es decir para las constructoras, que podrían encontrar en los bonos «sukuk» una nueva fórmula de financiación para sus proyectos.

Así lo cree la directora del Centro de Diversidad del IE Business School y del Centro hispano-saudí para las relaciones económicas y financieras islámicas, Celia de Anca, aunque considera que todavía «existe desconocimiento» sobre los productos financieros islámicos y su funcionamiento.

Las finanzas islámicas se caracterizan por la prohibición del cobro de intereses o «riba», entre otras particularidades, y por la asunción de parte del riesgo de un crédito por parte de quien lo pide.

Además, cuentan con sus propios bonos, conocidos como «sukuk», que también han emitido países como el Reino Unido o Luxemburgo y empresas como General Electric en Estados Unidos.

Esto podría ser una realidad para las empresas españolas de infraestructuras, ya que «es un producto ideal porque hay un activo detrás, un proyecto de infraestructuras, y no es ninguna complicación hacerlo vía finanzas islámicas y atraer a un tipo de inversor distinto», según ha explicado De Anca a Efe.

Las finanzas islámicas ofrecen también la posibilidad de atraer a nuevos inversores, de esta manera, se podría «derivar inversión del Golfo (Pérsico) hacia Latinoamérica en proyectos de infraestructuras», gracias a compañías con presencia internacional como Sacyr, OHL, Acciona o FCC, entre otras muchas.

También abriría la puerta a nuevos negocios con Irán, después de que Estados Unidos firmara en enero la orden de levantamiento del bloqueo al constatar que la república islámica había cumplido con las exigencias nucleares.

«Evidentemente el país va a ir por finanzas islámicas e infraestructuras, lo veo clarísimo; una empresa española que quiera licitar en alguno de esos grandes proyectos de infraestructuras por vía de finanzas islámicas, lo veo a cortísimo plazo», asegura la experta y urge a las compañías nacionales: «deberían pensárselo; si no lo hacen, lo van a hacer otros que tienen más experiencia».

Sin embargo, no cree que esto sea posible en el ámbito institucional, ya que requiere «voluntad, reforma legislativa y poner de acuerdo a varios ministerios».

Otros países «con amplias minorías islámicas están cogiendo ventaja», apunta el secretario general del Islamic Financial Services Board (IFSB), Jaseem Ahmed, en referencia al Reino Unido.

Aunque Ahmed sostiene que no le sorprendería que en el futuro el Gobierno español se interesara por los productos financieros islámicos, advierte de que «es una cuestión de prioridades nacionales».

«Se debe tratar con mucho cuidado, porque antes de conceder una licencia a los bancos islámicos hay que pensar en otros asuntos: cómo gestionarán los riesgos, cómo conseguirán activos líquidos… Hay cosas con las que hay que estar muy seguros y ser muy conscientes», asegura Ahmed, que participó en una jornada en Madrid sobre «La economía real y el sector financiero», organizada recientemente por su organización y el IE Business School.

Los bancos convencionales que consiguen licencias para operar en Europa inician sus actividades financieras «a través de pequeñas ventanas para finanzas islámicas a las que pueden acudir los clientes», explica el secretario general del IFSB.

La banca española todavía no ha prestado atención a las finanzas islámicas, ya que como apunta el vicepresidente tercero del Santander y presidente del Consejo Internacional del IE, Guillermo de la Dehesa, «los bancos españoles se han desarrollado mucho en Europa, Latinoamérica y menos en el mundo islámico».

«La población crece mucho más rápido (en los países islámicos), entonces va a haber un interés creciente tanto en educación como en desarrollo para estar en esos países», concluye De la Dehesa.

Las finanzas islámicas han crecido durante los años de crisis a un ritmo del 15 % anual, por lo que la comunidad financiera internacional comienza a prestarle atención, a pesar de que apenas representan un 1 % del total, dos billones de dólares.

Esto ha llevado a buscar fórmulas para facilitar su integración con las finanzas tradicionales y el Fondo Monetario Internacional ya ha empezado a trabajar y estudiar posibles fórmulas, como apunta el secretario general del IFSB.

No obstante, se plantean algunos retos como la consolidación, la estandarización, ya que la «sharía» se aplica de forma distinta en cada país musulmán, o la doble tasación que hace «muy farragosa la parte contractual», según Celia de Anca. 

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