La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ha dicho que el mundo se enfrenta actualmente a un escenario de mayor inflación y menor crecimiento, «amenazas que cada día es más probable que se concreten» y cuya intensidad dependerá de la duración del conflicto y su impacto sobre la producción de energía.
Botín, durante su intervención este viernes en la junta de accionistas de la entidad, que se ha celebrado de forma telemática desde la Ciudad Financiera del Santander, ha afirmado que «nos encontramos en un contexto caracterizado por la fragmentación y la fragilidad».
Ha señalado que se ha pasado del paradigma de una globalización basada en la eficiencia a otro marcado por la necesidad de garantizar el suministro en cadenas clave, como la energética o la alimentaria, y por comprometerse con la seguridad.
Botín ha indicado que «el conflicto del Golfo se ve como un recordatorio de ello» y ha añadido que un crecimiento más lento, medio punto inferior que la media histórica, viene acompañado de retos como el envejecimiento, la defensa o la transición energética en un entorno de deuda pública global muy elevada.
Las oportunidades de la IA
Frente a esta coyuntura, ha manifestado que la oportunidad son las reformas estructurales pendientes y los aumentos de productividad que brindan hoy las nuevas tecnologías, en concreto la inteligencia artificial.
Ha señalado que «Europa, con todos sus desafíos, sigue siendo el mejor ejemplo de cómo combinar democracia, economía de mercado y cohesión social», pero para preservar ese modelo ha dicho que es urgente acometer las reformas estructurales pendientes.
Botín ha afirmado que «Europa está sobrediagnosticada e infraejecutada» y necesita «crecer más y mejor».
Ha añadido que «la estabilidad financiera es un activo estratégico, pero el crecimiento también lo es» y ha advertido que «de hecho, un bajo crecimiento es la mayor vulnerabilidad».
Santander ha advertido de que la brecha de productividad de Europa con otras grandes economías se ha ampliado
La presidenta del Banco Santander ha advertido de que la brecha de productividad de Europa con otras grandes economías se ha ampliado y la acumulación de normas y regulación en todos los sectores, y en especial el financiero, ha limitado su capacidad de movilizar inversión a la escala que necesita.
Para Botín, «no existe un conflicto entre estabilidad y crecimiento», pues «no son sustitutos, sino complementarios; uno refuerza a la otra, y viceversa».
En su opinión, «una regulación más inteligente, más proporcionada y dinámica puede liberar capacidad para financiar a empresas y familias sin comprometer la estabilidad financiera» y «más aún en un entorno como el actual».
Ha afirmado que en este entorno, «Santander ofrece estabilidad, previsibilidad y, sobre todo, confianza», gracias, entre otros factores, a su diversificación.
En este sentido, ha explicado que «Santander presenta la menor volatilidad entre sus pares apoyada en la baja correlación entre sus mercados» y sus inversiones en Latinoamérica desempeñan un papel fundamental en la estabilización de su perfil de riesgo.
