La actividad turística continúa mostrando una elevada capacidad de arrastre sobre actividades vinculadas a alojamiento, restauración, comercio, movilidad, ocio y otros servicios asociados a dicha actividad , incluso en un contexto de moderación del crecimiento respecto a ejercicios anteriores. Más allá del comportamiento agregado, el informe de BBVA Research, bajo el título: España | Análisis de flujos turísticos nacionales en tiempo real. Primer cuatrimestre 2026, refleja además una progresiva redistribución de los flujos turísticos hacia destinos secundarios y provincias del interior. Comunidades como Castilla-La Mancha, Murcia, La Rioja o Asturias lideraron el crecimiento del gasto turístico durante el arranque del año, mientras provincias como Ciudad Real, Cuenca, Soria, Guadalajara o Pontevedra registraron algunos de los mayores avances tanto en turismo nacional como extranjero.
Esta evolución empieza a dibujar un nuevo mapa de oportunidades para las empresas y para el mercado inmobiliario vinculado al turismo. Frente a la madurez de algunos destinos tradicionales, numerosas regiones todavía cuentan con capacidad adicional de crecimiento, un menor grado de madurez turística y un creciente atractivo para modelos turísticos ligados a experiencias de proximidad, naturaleza y menor masificación.
Un turismo más distribuido, según BBVA
“El gasto turístico total aumentó un 6,8% en Semana Santa con respecto al mismo periodo del año pasado. El turismo nacional se mostró más dinámico que el extranjero, tanto dentro como fuera de España. Algunas regiones del norte y del centro lideraron el avance, mientras que las islas se quedaron en la cola”, según detalla el informe de BBVA Research.
La evolución observada por BBVA Research refleja un mayor dinamismo turístico en destinos secundarios y provincias del interior, con impacto sobre actividades vinculadas al alojamiento, la restauración y el ocio turístico. Desde una perspectiva empresarial e inmobiliaria, esta evolución podría favorecer nuevos proyectos hoteleros y turísticos, especialmente en destinos menos masificados y ligados a naturaleza, bienestar y larga estancia.
Además, el mayor dinamismo del turismo nacional está ampliando el impacto económico del sector sobre un número cada vez mayor de territorios. Este fenómeno impulsa nuevas necesidades de inversión en infraestructuras, movilidad, comercio y servicios, al tiempo que favorece el tejido empresarial local.
Frente al avance de nuevos destinos turísticos, algunos mercados tradicionalmente líderes comienzan a mostrar señales de normalización tras varios años de fuerte expansión. Canarias registró una caída del gasto turístico extranjero en el primer cuatrimestre, mientras Baleares, Madrid y determinados destinos urbanos redujeron dinamismo respecto a ejercicios anteriores.
La combinación de mayores costes, saturación turística y cambios en los patrones de demanda apunta hacia un modelo turístico más diversificado territorialmente y con un impacto económico cada vez más transversal.


