El Banco de España ha querido dejar claro que el tema de la vivienda no cambia de un día para otro con dos decretos como los aprobados por PSOE-Sumar tras el rechazo del Congreso de los Diputados y el diagnóstico para el organismo supervisor de la banca está hecho «desde hace tiempo»: el problema es un déficit de 750.000 viviendas que pueden llegar al millón en un año.
«Hay muchos elefantes en la habitación», ha remarcado, al tiempo que se ha referido a cuestiones como la falta de suelo o de coordinación entre administraciones, así como la densidad regulatoria para explicar ese estancamiento.
Sobre los decretos de vivienda aprobados por el Gobierno, ha hecho hincapié en que los van a evaluar y harán un análisis de ellos, pero ha añadido que «es demasiado pronto» y hay que esperar a ver «qué está ocurriendo en el mercado de alquiler, con los datos desagregados o qué transacciones se realizan».
La inversión en vivienda este año avanza menos de lo esperado, según el Banco de España
El Banco de España ha alertado asimismo este viernes de que la inversión en vivienda este año avanza menos de lo esperado y no prevé que se acelere hasta 2028, aunque en todo caso dependerá de muchos factores, como la disponibilidad de suelo o de mano de obra, entre otros.
Así lo ha indicado el director general adjunto de Economía del Banco de España, David López Salido, en la presentación de las proyecciones y el informe trimestral de la economía española, que detalla que la inversión residencial «mantiene un crecimiento más moderado de lo previsto ante la persistencia de restricciones que limitan su mayor dinamismo esperado».
Así, esa evolución está en línea con un menor ritmo en la ejecución de los visados y una disminución de la tasa de finalización de nuevas viviendas, la aceleración de los costes de los factores productivos o las dificultades en el acceso y la conexión a la red eléctrica, que limitan nuevas promociones.
El aumento del número de viviendas iniciadas desde 2024 y la evolución de la nueva financiación bancaria para actividades de construcción y promoción inmobiliaria apuntarían a un mayor dinamismo de la inversión residencial en 2027.
Restricciones de naturaleza estructural
No obstante, esta evolución futura se encuentra condicionada por la persistencia de restricciones de naturaleza estructural, como son la insuficiencia de mano de obra, la lentitud de los desarrollos urbanísticos o la escasez de suelo finalista.
El informe señala que en un contexto de fortaleza de la demanda y también de incremento de los precios de la vivienda, el crecimiento de la inversión residencial dependerá de la capacidad de respuesta de la oferta.
Pero, según ha dicho López Salido, es difícil hacer una estimación de cuándo podría solucionarse este problema, porque tiene que ver con muchos elementos, también con las necesidades de rentabilidad para construir, pero ha considerado que podrían ser dos años y medio o tres hasta que se empiece a materializar la inversión en construcción.
Según el Banco de España, un mayor grado de ejecución de los distintos programas públicos de construcción de vivienda protegida —promovidos por las Administraciones central, autonómica y local— impulsaría la inversión residencial a partir de 2027.
