La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), mayoritaria entre los empleados públicos, ha informado de que no secundará la huelga general convocada para este otoño por la crisis de la vivienda porque su actividad «responde a directrices y a consignas exclusivamente vinculadas al ámbito laboral».
En un comunicado, insiste en que adopta esta decisión «desde el respeto a las diferentes opciones democráticas y de la sociedad civil española», aunque considera que esta convocatoria, en las semanas previas a la celebración de unas elecciones generales, tiene «connotaciones políticas» que no casan con «su independencia y el carácter estrictamente profesional de su organización».
CSIF -recuerda- se está movilizando en diferentes ámbitos de las administraciones por la mejora de los servicios públicos y las condiciones laborales, y «este es el ámbito que nos corresponde y donde vamos a circunscribir nuestras movilizaciones», añade en la nota.
Respecto a la crisis de la vivienda, el sindicato manifiesta su preocupación y reclama un pacto de Estado para dar respuesta a los problemas que afectan a miles de ciudadanos, familias y particulares, ya que «es un problema transversal que requiere soluciones globales y responsables».
En este sentido, indica que se está constatando una realidad «inédita» hasta ahora, con empleados públicos que se ven obligados a renunciar a sus plazas recién conseguidas o a pedir excedencias en territorios como Madrid, Barcelona o Baleares por el precio de la vivienda.
