El exgobernador Linde asegura que la crisis del Popular fue de liquidez provocada por las noticias y el relevo en la presidencia

El exgobernador Linde asegura que la crisis del Popular fue de liquidez provocada por las noticias y el relevo en la presidencia

Para Linde, las noticias y los hechos que acontecieron a partir del primer trimestre de 2017, coincidiendo con el relevo efectivo en la cúpula, dinamitaron la confianza de los depositantes
11 marzo, 2020
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Actualizado: 11 marzo, 2020 19:20
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El exgobernador del Banco de España Luis María Linde ha dicho este miércoles en la Audiencia Nacional que los problemas del Banco Popular no tuvieron que ver ni con la solvencia ni con las provisiones, sino que fue una crisis de liquidez la que obligó a su resolución en junio de 2017.

En su declaración como testigo en la causa que investiga a los dos últimos equipos gestores del Banco Popular, encabezados por los expresidentes Ángel Ron y Emilio Saracho, Linde ha reiterado algunos de los argumentos que ya expuso en su comparecencia en la comisión del Congreso que investigó la crisis financiera.

Ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, José Luis Calama, el que fuera gobernador del Banco de España entre junio de 2012 y mayo de 2018 ha defendido el papel del organismo, y ha recordado que los requerimientos al Popular por el supervisor no suponían ni una irregularidad administrativa ni penal, ya que eran requerimientos comunes que se hacían a todas las entidades, según han explicado a Efe fuentes jurídicas.

Para Linde la situación del banco se vio agravada por las palabras de la presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR), Elke König, que en una entrevista a Bloomberg nombró al Popular entre los bancos «vigilados»

A preguntas del magistrado, Linde ha aseverado que la entidad «siempre» estuvo por encima de las exigencias regulatorias, y ha apuntado que ésta pasó tanto los procesos de revisión de la calidad de activos (AQR por sus iniciales en inglés) como los test de estrés que realiza la Autoridad Bancaria Europea, en todos los escenarios.

Asimismo, ha sostenido que el banco fue mejorando su posición desde 2012, y que dos años más tarde, cuando el Banco Central Europeo (BCE) asumió su vigilancia directa -al igual que de otro centenar de entidades de la eurozona- en 2014, era plenamente solvente.

Respecto al papel del Banco de España, ha relatado cómo funcionan los requerimientos de la inspección, y ha aclarado que el organismo no inició «jamás» ningún expediente sancionador al Popular por incumplimiento alguno.

Durante las más de cinco horas que ha durado el interrogatorio, el exgobernador ha entrado en pormenores de la relación de la institución y los dos últimos presidentes de la entidad, y ha asegurado que nunca recomendó a Ángel Ron en 2012 ni traspasar activos al denominado «banco malo», la Sareb, ni pedir ayudas públicas, porque tenían capacidad de hacer ajustes por sí solos.

Sobre los 108 días de gestión de Saracho, para Linde, las noticias y los hechos que acontecieron a partir del primer trimestre de 2017, coincidiendo con el relevo efectivo en la cúpula, dinamitaron la confianza de los depositantes.

Tampoco ayudaron, ha continuado, ni el hecho relevante publicado por el Popular el 3 de abril -apenas dos meses antes de su resolución- en el que se comunicaba la reexpresión de las cuentas del ejercicio anterior, lo que hizo ascender a 3.611 millones de euros las pérdidas, ni el que se filtrara a los medios la salida del que fuera consejero delegado, Pedro Larena.

Circunstancias que el propio Saracho, en su declaración del pasado octubre, englobó dentro de una suerte de «ley de Murphy», y que, para Linde, se vieron agravadas por las palabras de la presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR), Elke König, que en una entrevista a Bloomberg nombró al Popular entre los bancos «vigilados», lo que provocó que el precio de la acción cayera un 3,6 %.

Linde estuvo al frente del Banco de España en las dos etapas investigadas, objeto de sendas piezas separadas, la primera sobre la ampliación de capital por importe de 2.500 millones que acometió la entidad en la primavera de 2016, aún con Ron como presidente, y la segunda, ya con Saracho, por un supuesto delito de manipulación del mercado con noticias falsas para hacer caer el valor de la cotización y obtener beneficios.

El 7 de junio de 2017, a instancias de la Junta Única de Resolución (JUR), el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) liquidó el Popular, amortizó el valor de sus acciones a cero y lo vendió al Santander al precio de un euro. 

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