Manifestarse contra la oposición en vez de contra el Gobierno que te riega con subvenciones millonarias tiene un alto precio, porque los ciudadanos no están dispuestos a dejarse tomar el pelo. En los ya casi siete años que lleva Sánchez en el poder, ni una sola manifestación del sindicato socialista UGT y el sindicato comunista CCOO contra la acción del Ejecutivo socialista, primero con Podemos y luego con Sumar. Ayer domingo, convocaron una contra el PP, VOX y Junts por votar en contra del decreto de la ley ómnibus. El fracaso fue total.
Apenas poco más de 100 asistentes en la concentración de Madrid, esa Comunidad Autónoma eje de la «ultraderecha» gobernada por Isabel Díaz Ayuso, y eso que contaba con el ‘liderazgo’ de Pepe Álvarez, secretario general de UGT, y de Unai Sordo, secretario general de CCOO. Esa escasa asistencia fue la tónica dominante en todas las ciudades donde se convocaron actos y en Barcelona, ahora feudo socialista y granero de votos del PSOE, como en su día fue Andalucía, apenas 300 personas y eso que contó con el presidente de ERC, el condenado y más tarde indultado, Oriol Junqueras.
Además de en Madrid y Barcelona, las concentraciones se han celebrado en Sevilla, Valladolid, el País Vasco, La Rioja, Navarra y las tres provincias aragonesas, donde en ninguna de ellas el número de asistentes no llegó ni siquiera a los 100, en «defensa de los derechos sociales», aunque más bien habría que decir que en contra de partidos que no son ni a UGT ni a CCOO ideológicamente afines, como VOX, PP o Junts.


