El director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Pablo Hernández de Cos, ha alertado de las consecuencias que podría tener una corrección en el elevado volumen de inversiones que concentra la IA, ya que esta «carrera armamentística» puede incentivar inversiones excesivas.
Durante su intervención en la Conferencia Internacional de Banca del Santander, Hernández de Cos se ha referido a la «carrera armamentística» de inversiones que atraviesa este sector, con empresas cuyo gasto de capital supera actualmente su flujo de caja, lo que aumenta su dependencia de la deuda y del crédito privado.
Además, una parte importante de esta financiación es «opaca» y presenta estructuras de financiación circular, ya que algunas grandes compañías tecnológicas participan en otras empresas o adquieren participaciones en ellas a cambio de compromisos comerciales, como la compra de sus chips.
Esto supone una operativa que genera interdependencias «difíciles de supervisar y monitorizar», ha señalado.
El responsable del BPI ha advertido de que una eventual interrupción de las inversiones podría provocar una corrección significativa, y ha recordado que la historia ha demostrado que los grandes ciclos de inversión tecnológica pueden ir seguidos de importantes correcciones.
Hernández de Cos habla sobre el impacto de la IA en la productividad
Y en esta ocasión sus consecuencias podrían ser mayores, dado que los hogares y los consumidores están más expuestos a los mercados financieros y cuentan con más activos.
No obstante, Hernández de Cos ha aclarado que no está anticipando necesariamente ese desenlace, pero sí ha expresado su preocupación por los riesgos que pueden acumularse.
También ha aludido al impacto de la IA en el empleo, ya que «todavía está por ver» cómo se traducirán estos avances tecnológicos en un aumento efectivo de la productividad y cómo se reorganizará el mercado laboral.
Por el momento, sus efectos sobre el empleo son limitados, aunque ya se aprecian aplicaciones en la atención al cliente y en tareas administrativas, un proceso al que «no deberíamos resistirnos, sino prepararnos para él».
En este sentido, ha subrayado la importancia de formar a los trabajadores para que la inteligencia artificial complemente su actividad en lugar de sustituirla.
En cuanto a las implicaciones para los bancos centrales, Hernández de Cos ha señalado que sus objetivos de política monetaria se mantienen, pero que el entorno en el que deben actuar está cambiando.
La IA puede modificar la demanda, la oferta y los mercados financieros, así como variables fundamentales para la política monetaria, como el tipo de interés natural y el crecimiento potencial de las economías, unos cambios estructurales que podrían ampliar el margen de error entre las previsiones económicas y los resultados finales.


