La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, ha afirmado este lunes que utilizar las prórrogas en los presupuestos generales del Estado de forma reiterada debilita la rendición de cuentas y el control «al que debe someterse cualquier Gobierno».
En un acto organizado por el Cercle d’Economia en Barcelona, Herrero ha asegurado que este instrumento político puede considerarse una «buena práctica» si se utiliza para evitar «la parálisis administrativa», pero siempre que tenga una «vocación de excepcionalidad».
Herrero ha insistido en que el uso de las prórrogas no debe «eximir» al Gobierno «de la obligación constitucional de presentar proyectos de presupuestos», que permiten «conocer las grandes líneas de política económica que los gobiernos tienen intención de acometer».
España fue el único país de la Unión Europea que no presentó presupuestos, destaca la AIReF
La presidenta ha señalado que esta «falta de sensibilidad hacia la relevancia institucional del presupuesto» también se da en la Unión Europea (UE), que estudia aprobar una reforma normativa que exime a los países de presentar el proyecto de plan presupuestario si no están en condiciones de llevar el presupuesto a su Parlamento nacional.
Este sería el caso de la «excepción española, puesto que, en 2024, España fue el único país que no presentó plan presupuestario», ha apostillado.
Las prórrogas presupuestarias, según Herrero, tienen «implicaciones administrativas» negativas, porque provocan poca claridad para las administraciones públicas o dificultades en la planificación presupuestaria a medio plazo, y, además, son una «herramienta esencial» para anclar expectativas económicas.
La presidenta ha señalado que, aunque la prórroga pudo tener un «efecto restrictivo» sobre el gasto en 2024, en 2025 el «comportamiento está siendo distinto», lo que podría derivar en un «uso más intensivo de los mecanismos de flexibilidad previstos en la Ley General Presupuestaria».
«Dinamismo» de los ingresos públicos
Pese al «carácter restrictivo» que puede tener la prórroga presupuestaria, el gasto computable a efectos de la regla de gasto creció en 2024 un 6,8 %, por encima del 2,6 % que fijaba la tasa de referencia, ha explicado.
Para 2025, la AIReF prevé que crezca un 6,5 %, frente al 3,2 % comprometido.
Algunos efectos negativos de la prórroga presupuestaria han sido paliados por el «dinamismo de los ingresos públicos», impulsado por el crecimiento económico y la retirada de medidas extraordinarias, y por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que ha permitido mantener un volumen elevado de inversión, ha afirmado.
Sin embargo, Herrero ha advertido de que estos recursos europeos son temporales y que, «una vez agotados» se hará necesario «definir una estrategia fiscal clara a medio plazo».
