La Sareb, en los juzgados contra BFA, CaixaBank, BBVA, Sabadell, Unicaja, Ibercaja y Abanca
La Sareb o banco malo está controlada por el Ministerio de Asuntos Económicos, dirigido por la vicepresidenta Nada Calviño, tras comprar pequeñas participaciones a los minoritarios que le han permitido superar el 50% del capital.

La Sareb, en los juzgados contra BFA, CaixaBank, BBVA, Sabadell, Unicaja, Ibercaja y Abanca

21 noviembre, 2022
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Actualizado: 21 noviembre, 2022 15:50
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Mañana tendrá lugar en un juzgado madrileño la vista previa por la demanda presentada a finales del pasado año por la Sareb contra BFA -Bankia-, CaixaBank, BBVA, Sabadell, Unicaja Banco, Ibercaja y Abanca, en la que reclamaba que sus bonos puedan tener rentabilidades negativas.

La compañía interpuso esta demanda, admitida a trámite por el juzgado de primera instancia nº 33 de Madrid, con la pretensión de volver al diseño inicial de sus emisiones y eliminar la limitación que impide rentabilidades por debajo de cero, un suelo que la Sareb estableció en el pasado y que en el actual entorno de tipos de interés le pasa factura y eleva el coste para el contribuyente.

La introducción de un suelo en las emisiones de la compañía supone distorsionar el valor de mercado de estos bonos y atribuye a las entidades financieras que los poseen «un beneficio muy importante, sin justificación económica», indica el organismo.

En el momento de su constitución, la Sareb adquirió activos financieros e inmobiliarios por importe de 50.781 millones de euros a los bancos rescatados, que recibieron como pago un importe idéntico en bonos sénior emitidos por la compañía y avalados por el Tesoro.

En el diseño de la Sareb, las autoridades buscaron que estos bonos replicaran la rentabilidad de la deuda pública española y tuvieran la máxima liquidez, al poder ser descontados en las facilidades de liquidez que ofrece el Banco Central Europeo (BCE).

Estos bonos permitieron que, desde un punto de vista contable, las entidades rescatadas pudiesen dar de baja sus activos problemáticos o «tóxicos» de una sola vez y posibilitaron el acceso inmediato a la liquidez que ofrecía el BCE.

Los bonos generan un cupón que está referenciado al euríbor a tres meses, más un diferencial, que en ningún caso puede superar el 2 %.

En 2015 el euríbor entró de forma permanente en rentabilidades negativas, pero en ese momento el BCE no admitía en sus facilidades de liquidez el descuento de bonos con cupón negativo, lo que llevó a la Sareb, por iniciativa propia, a introducir un suelo del 0 % en sus emisiones.

Así se garantizó que estos títulos pudieran seguir siendo elegibles para las facilidades de liquidez y se evitó un perjuicio a los tenedores, los bancos rescatados y posteriormente los que se hicieron con entidades rescatadas.

A partir del 1 de enero de 2017 el BCE cambió su criterio y admitió como colateral en sus operaciones de política monetaria bonos con cupón explícito negativo.

En los segmentos mayoristas de los mercados financieros se aplican ya rendimientos negativos y tasas nominales negativas en la medida en que los instrumentos de deuda emitidos estén referenciados a tasas flotantes como el euríbor.

Una vez que se ha normalizado el criterio del BCE, Sareb defiende que sus emisiones de deuda sénior deben permitir flujos financieros negativos, al igual que ocurre con la deuda pública española. 

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