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Las ‘Big Tech’, una verdadera amenaza para la banca tradicional, según Moody’s

La agencia Moody’s ha advertido este miércoles de que la creciente digitalización global continuará intensificando la competencia entre los bancos tradicionales y los nuevos competidores, entre ellos los gigantes tecnológicos, especialmente en los pagos minoristas.

Además, las enormes inversiones necesarias para mantenerse a la vanguardia del cambio tecnológico llevarán a que haya aún más consolidación bancaria en los sistemas financieros de todo el mundo.

Considera que “hasta ahora” los bancos estadounidenses y europeos han estado mejor protegidos por sus amplias ofertas de productos y su papel clave en los pagos, sin embargo ahora están bajo presión por la competencia de las llamadas “Big Tech” o grandes tecnológicas, los nuevos bancos digitales y el pequeño nicho de las “fintech”.

A modo de ejemplo destaca que en China, Alipay y Weixin Pay (Tencent) han crecido rápidamente en los pagos minoristas y ahora tienen cuotas de mercado dominantes y llega a la conclusión de que “en este nuevo mundo digital”, la capacidad de los bancos para atraer, retener y realizar ventas cruzadas a clientes minoristas probablemente disminuirá y aumentará la presión sobre los ingresos.

A largo plazo, vaticina, es posible” que los bancos deban pagar más para mantener las entradas de depósitos por las mayores competencia de ofertas de depósito “on line”.

En última instancia, cree que los bancos podrían perder una parte de sus relaciones principales con los consumidores y correr el riesgo de quedar degradados a un papel de “fabricación de productos”, que es una actividad de margen más bajo.

El caso europeo

En Europa, los ingresos por pagos se han visto restringidos por la legislación de la Unión Europea que ha limitado las tarifas de intercambio que los bancos pueden cobrar por los pagos con tarjeta.

La Zona Única de Pagos en Euros (SEPA), creada hace 10 años, estableció un conjunto de estándares mediante los cuales los pagos fronterizos en euros se volvieron “tan fáciles y tan baratos” como los pagos internos, lo que puso fin a las comisiones altas de los bancos por las transferencias internacionales.

Moody’s calcula que las tarifas de pago y los ingresos por tarjetas de crédito supusieron de media para los bancos europeos alrededor del 8 % del total de ingresos en 2019, con variaciones entre el 4 % y el 14 %.

Algunos bancos, reconoce, tienen una gran cuota en tarjetas a través de asociaciones con una amplia gama de empresas pero el mercado de pagos europeo está fragmentado con muchas empresas que operan a escala nacional; al mismo tiempo ciertas fintech de rápido crecimiento, entre ellas cita a Transferwise y Revolut, se están expandiendo en varios países.

Son esas compañías las que están erosionando grandes márgenes en las transferencias internacionales de dinero en divisas al ofrecer alternativas servicios a una fracción del coste de los bancos tradicionales, añade.

No obstante, reconoce que a los bancos europeos aun les puede ayudar el nuevo servicio de pagos instantáneo centrado en la zona del euro que proporcionará una alternativa a Visa y MasterCard.

El 2 de julio dieciséis grupos bancarios europeos líderes de cinco países (Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos y España) lanzaron la Iniciativa de Pago Europea (EPI), que pretende estar en pleno funcionamiento en 2022.

El EPI ofrecerá a los consumidores y comerciantes pagos instantáneos en toda Europa mediante tarjeta, billetera digital o entre particulares, y aunque es una plataforma que cuesta construir, si obtiene una amplia adopción dentro de la zona del euro, otorgaría a los bancos europeos el control de una actividad potencialmente rentable y que ahora dominan Visa y MasterCard.