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Más crecimiento pero también más inflación, según el BdE
Proyecciones e informe trimestral de la economía española. Fuente: Banco de España

Más crecimiento pero también más inflación, según el BdE

11 junio, 2024
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Actualizado: 11 junio, 2024 16:59
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El Banco de España (BdE) ha revisado sus proyecciones macroeconómicas de primavera, siendo estas las últimas suscritas por el exgobernador Pablo Hernández de Cos. Las previsiones del organismo presentan una perspectiva positiva para la economía española en el futuro cercano. La inesperada subida del PIB en el primer trimestre, impulsada por el turismo, ha llevado a una mejora de cuatro décimas en la previsión anual del PIB para 2024: se espera que España crezca un 2,3% gracias al impulso del consumo y una mejora en la inversión. Sin embargo, el supervisor pospone la meta en la carrera hacia la desinflación y la moderación de precios. La persistencia de la inflación en los servicios, junto con el fin de las ayudas anticrisis y los «inesperados» precios más altos del petróleo, que impactan en los combustibles, son factores determinantes.

La tenacidad de los precios de los servicios, alimentada por la dinámica de la actividad y la demanda, es uno de los aspectos más destacados por el director general de Economía y Estadística del Banco. Este fenómeno no solo ocurre en España, sino también a nivel global: los precios de los servicios se resisten a bajar. La inflación en los servicios apenas ha disminuido 0,2 puntos en lo que va del año.

Aún con el estancamiento de la inflación, se espera que los alimentos se desaceleren

Por otro lado, esta «persistencia superior a la esperada» se basa en la restauración y el turismo, dos componentes que explican casi la mitad del aumento de la inflación subyacente. En estos servicios, donde el factor trabajo es predominante, los salarios están creciendo más que la productividad, lo que provoca un aumento de los costes laborales unitarios (el costo de producir un producto final) y explica las mayores presiones inflacionarias.

A pesar de todo, el proceso de desinflación está llegando a su tramo final, aunque ha sido más prolongado de lo esperado por el Banco de España. La inflación aumentó nueve décimas entre febrero y mayo, alcanzando una tasa interanual del IPC armonizado del 3,8%. El precio del petróleo ha impulsado una escalada en el costo del combustible durante los primeros cuatro meses del año. La retirada de las ayudas anticrisis, que afectan directamente al precio de la luz y el gas, era una medida anticipada y ha tenido un impacto menor.

Se espera que los precios de los alimentos se desaceleren (dependiendo de lo que ocurra con el IVA de los alimentos, que podría sumar entre 0,2 y 0,3 puntos a la tasa mensual de julio o 0,1 puntos a la tasa anual). Los bienes no energéticos también contribuyen a equilibrar la balanza. Para el próximo año, se prevé que la inflación se sitúe dentro de los objetivos del Banco Central Europeo (BCE), con una tasa de variación anual del 2%. Para 2026, se espera que el IPC esté completamente controlado en el 1,8%.

¿Cómo explica el BdE las mejoras en el crecimiento?

La economía española muestra más aspectos positivos que negativos. El PIB lleva casi un año y medio con tasas de crecimiento trimestral superiores a las del trimestre anterior. Durante este período, el Banco de España ha visto cómo el PIB ha superado sus expectativas en las cuatro últimas previsiones. Es decir, la economía ha rendido mejor de lo esperado, incluso con un consumo per cápita más bajo de lo registrado históricamente.

En esta actualización, el supervisor ha revisado al alza el PIB en cuatro décimas, hasta el 2,3% en 2024. Tanto el final del pasado año como el inicio de 2024 han sentado las bases para un mayor crecimiento: las exportaciones de servicios turísticos aumentaron un 20% en el primer trimestre, y el gasto de los turistas extranjeros hasta abril es un 36% mayor que el promedio de 2016-2019.

La demanda interna volverá a ser el motor de la economía, con una mejora prevista del consumo (especialmente el privado, que se acelerará hasta el 2,4%) y la recuperación de la inversión productiva. Sin embargo, no se espera que las exportaciones tengan tanto peso en el crecimiento.

Por último, se espera que a medio plazo el crecimiento de España tenderá hacia su potencial: un 1,9% en 2025 y un 1,7% en 2026, por lo que serán necesarias reformas estructurales que mejoren la capacidad productiva de la economía. Otro aspecto destacado por Gavilán es que el crecimiento se está distribuyendo entre más personas. Aunque el PIB de España ha superado al de la Eurozona desde la pandemia, la renta per cápita sigue siendo menor que en los países del euro debido a la incorporación de población.

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