Ismael Clemente, presidente de Merlin

Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties.

Merlin cree que España está en la época de ‘Pedro Picapiedra’ en Centros de Datos

El consejero delegado de la socimi Merlin Properties, Ismael Clemente, cree que España está aún en la edad de «Pedro Picapiedra», ya que no llega a 300 MW de capacidad, algo que califica de «impresentable» porque considera que debería estar en 3 GB.

En un Encuentro Inmobiliario organizado por el diario Expansión, Clemente considera que España sería en condiciones normales, «si hubiera un poquito de comprensión del fenómeno», La Meca porque tiene comunicaciones submarinas, una red eléctrica de mucha calidad pese al «famoso apagón», aunque requiere una serie de inversiones para el futuro, pero que es bastante buena y con unos costes de electricidad tremendamente bajos.

«No entiendo por qué desde el poder público se le ha puesto la proa y se contrapone la actividad digital a una supuesta actividad industrial», lamenta Clemente.

En su opinión, el sector se enfrenta a varias barreras de entrada: la tecnológica; de capital (cuando los tipos de interés se acercan al 5 % el capital no abunda tanto); la poca clientela, que además es muy escéptica; y una que afecta más a España y que es la complejidad administrativa y que «el acceso a la energía está cerrado».

Merlin cree que entre el apagón eléctrico del pasado año y las políticas contradictorias se van a tardar unos años en aclararse

En este sentido, cree que entre el apagón eléctrico del pasado año o las instrucciones políticas contradictorias se van a tardar unos años en aclararse, pero mientras tanto los clientes se van a otro sitio (Oslo, por ejemplo) y ya no vuelven.

«Tú tienes que funcionar en cierto modo como puedes, buscando la potencia donde la haya en España, donde la encuentres o yéndote al extranjero a buscarla a sitios donde en vez de negártela te la ofrecen».

Además, lamenta la lentitud en el desarrollo de suelos, ya que a veces teniendo la electricidad está el problema urbanístico, que te obliga a descartar suelo simplemente por el tiempo de desarrollo que implica.

En España sobra suelo, pero hay que descartarlo porque no encajan los plazos de desarrollo.

«Tardas en desarrollar un suelo que sea un poquito complicado siete, ocho, nueve o diez años tranquilamente, nos hemos creado nosotros mismos las dificultades», lamenta.

Todo ello ha llevado, en su opinión, a «mucho ruido y muy poquita nuez».Asimismo, no ve probable otra ampliación de capital en lo que va de año. 

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