Pedro Sánchez cumple este martes ocho años como presidente del Gobierno con solo tres presupuestos aprobados y solo la victoria en dos de las últimas cuatro elecciones generales y cediendo toda clase de prebendas especialmente al País Vasco (PNV y la proetarra Bildu) y a Cataluña (a los independentistas de ERC y Junts)
Pedro Sánchez tomó el poder del Gobierno por una moción de censura a Mariano Rajoy culpándolo de ser responsable de una corrupción que queda a años luz de lo que en los últimos años se cierne sobre el líder socialistas, rodeado de esos casos tanto en el ámbito familiar como en el político.
Sánchez perdió las elecciones de 2016: 156 diputados el PP, frente a los 95 del PSOE y tomó La Moncloa con una moción de censura a Rajoy engañando a Ciudadanos, partido hoy desaparecido


El líder socialista perdió las elecciones de 2023: 137 diputados del PP, frente a los 121 del PSOE, pero formó un gobierno con la extrema izquierda de Sumar, la proetarra Bildu, la independentista republicana ERC, la derecha racista de Junts, según Yolanda Díaz, y la derecha rancia y cicatera del PNV en el País Vasco
Sánchez optó por esa moción de censura en 2019 tras perder de manera rotunda las elecciones general de 2016 frente a Mariano Rajoy. El PP logró 156 diputados, frente a los 95 del PSOE. Más tarde Sánchez ganaría las dos de 2019, pero en ningún caso con una mayoría para gobernar, por lo que optó pactar en la segundad de 2019 con Podemos. En 2023 volvió a perder, frente al PP. Feijóo consiguió 137 diputados, frente a los 121 de Sánchez. Aún así, Sánchez junto en una coalición a la extrema izquierda de Sumar, la proetarra Bildu, la independentista republicana ERC, la derecha racista de Junts, según Yolanda Díaz, y la derecha rancia del PNV en el País Vasco.
El resultado de ese coalición es catastrófico. Además de que ha roto la solidaridad con todos los españoles con el traspaso de competencias de la Seguridad Social o el SEPE o financiaciones a la carta para determinados territorios, como el catalán, con perdón de deuda incluida, no ha conseguido sacar ni un Presupuesto General del Estado adelante, ni siquiera presentarlo al Congreso de los Diputados como obliga todos los años la Constitución.
España sigue con los Presupuestos Generales de 2023 aprobados por el Gobierno de Sánchez en el año 2022
Sánchez presume de dados macroeconómicos de su gestión, unos datos, sin embargo, que solo benefician a las grandes multinacionales o a los grandes banqueros. Frente a esa bonanza económica del país de la que presume el líder del PSOE, la sensación de gran parte de la ciudadanía de que sus economías domésticas no mejoran al mismo ritmo, un percepción que el Consejo Económico y Social achaca en su memoria de 2025 a la crisis de la vivienda, que durante la estancia de Sánchez en Moncloa ha marcado récord de precios en propiedad y alquiler, que destaca como un factor de desigualdad que ya constituye una amenaza para la cohesión social.
El otro factor es el elevado coste de algunos productos de la cesta de la compra que desde la crisis de precios de 2022 se han quedado en niveles elevados, a pesar de la contención de la tasa de inflación general, mientras que los salarios no han crecido al mismo ritmo y en términos reales aún no ha recuperado el nivel previo a la devaluación salarial que siguió a la crisis financiera de 2008. El Salario ahora mismo más extendido entre los trabajadores españoles es de poco más de 15.500 euros brutos anuales.


